Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Washington (WSU) llevó a cabo un ensayo clínico en humanos con 82 voluntarios de entre 21 y 62 años para analizar cómo el cannabis influye en el apetito. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a tres grupos: quienes vapearon 20 mg de cannabis, 40 mg, o un placebo. El objetivo era identificar qué factores modulaban el aumento del apetito tras el consumo.
Además del estudio en humanos, se realizó un experimento paralelo con ratas, lo que permitió comparar los efectos en dos especies y reforzar la validez de los resultados.
🍽️ Principales hallazgos
🔹 1. El cannabis aumenta el apetito de forma intensa y consistente
Los investigadores observaron que el cannabis incrementa:
- La ingesta de energía (cantidad de comida consumida).
- La motivación por obtener comida.
- El valor de recompensa asociado a comer.
Este efecto se produjo independientemente de:
- El tipo de alimento disponible.
- El nivel de saciedad previo.
- El sexo o género.
- El índice de masa corporal.
- La dosis consumida (20 o 40 mg).
Es decir, casi todos los participantes comieron más, sin importar sus características individuales.
🔹 2. No existe un “antojo universal”
Aunque se suele pensar que el cannabis provoca preferencia por alimentos dulces o grasos, el estudio mostró que:
- Algunos preferían carbohidratos.
- Otros proteínas.
- Otros sí optaban por snacks grasos.
Lo más sorprendente fue que la cecina (beef jerky, jamón) apareció como uno de los alimentos más deseados, algo inesperado incluso para los investigadores.
También se observó un aumento notable en el consumo de agua, lo cual sugiere que el cannabis podría intensificar la percepción de sed.
🔹 3. Resultados similares en ratas
Las ratas que recibieron cannabis:
- Presionaban palancas para obtener comida mucho más que las del grupo de control.
- Mostraban apetito incluso estando saciadas.
Los investigadores describen que los animales “drogados” actuaban como si tuvieran hambre aunque acabaran de comer, lo que coincide con el comportamiento observado en humanos.
🧠 ¿Por qué ocurre esto? El papel del sistema endocannabinoide
El estudio refuerza lo que ya se sabe sobre el THC (tetrahidrocannabinol), el principal compuesto psicoactivo del cannabis:
- El THC estimula el hipotálamo, región cerebral clave en la regulación del hambre.
- “Secuestra” el sistema endocannabinoide, generando señales de hambre incluso sin necesidad fisiológica.
- Esto demuestra que los “antojos” inducidos por cannabis son procesos mediados por el cerebro, no por el intestino.
🏥 Implicaciones médicas
La investigadora Carrie Cuttler destaca que estos resultados respaldan el uso del cannabis como tratamiento para aumentar el apetito en personas con:
- VIH o SIDA
- Pacientes en quimioterapia
- Trastornos que causan emaciación o pérdida severa de peso
El estudio aporta evidencia sólida para justificar su uso terapéutico en contextos donde recuperar el apetito es crucial para la salud.
🔍 Conclusión ampliada
Este estudio, uno de los más controlados en humanos sobre el tema, confirma que el cannabis:
- Aumenta el apetito de forma potente y predecible.
- No depende del tipo de alimento, sino del sistema de recompensa cerebral.
- Actúa incluso cuando no existe hambre fisiológica.
- Tiene potencial terapéutico para tratar condiciones médicas asociadas a la pérdida de apetito.
Además, la combinación de estudios en humanos y animales refuerza la solidez de los hallazgos y abre la puerta a nuevas investigaciones sobre cómo modular el sistema endocannabinoide con fines clínicos.


