Finlandia cierra la puerta al cannabis. El Parlamento finlandés rechazó el miércoles una iniciativa ciudadana que proponía legalizarlo, con 145 votos en contra y solo 18 a favor, sin abstenciones y con 36 diputados ausentes. El resultado refleja un amplio consenso político para no tocar la legislación actual.
La Cámara siguió la recomendación del Comité de Asuntos Jurídicos, que ya en diciembre había propuesto desestimar la iniciativa. El comité se apoyó en un informe del Instituto de Salud y Bienestar (THL), una de las principales autoridades sanitarias del país, según el cual el cannabis puede generar adicción y su consumo se asocia a riesgos para la salud física y mental. El THL reconocía que es menos dañino que otros intoxicantes legales, como el alcohol, pero lo consideraba un riesgo social y sanitario. Ese análisis fue decisivo para que la mayoría de los partidos votara en contra.
Cómo votaron los partidos
El rechazo fue transversal y especialmente firme en el Gobierno. La mayoría del Partido de Coalición Nacional votó en contra, igual que el Partido de los Finlandeses (ultraderecha), el Partido Popular Sueco y los Demócratas Cristianos. En la oposición, la mayoría de los socialdemócratas y el Partido del Centro también dijeron no.
Los únicos apoyos significativos llegaron del Partido Verde y de la Alianza de Izquierda, que llevan años defendiendo una política de drogas más regulada y menos punitiva.
Qué proponía la iniciativa
La propuesta se presentó en 2022 tras reunir las 50.000 firmas necesarias. Pretendía legalizar el uso, la posesión, el cultivo personal, la fabricación y la venta de cannabis, con límites de edad y un sistema regulado parecido al del alcohol para reducir daños y controlar el mercado. Se inspiraba en modelos como los de Canadá o Uruguay, donde la regulación busca desplazar el mercado ilegal y reforzar la prevención.
No es la primera vez que el asunto llega al Parlamento. En 2019, otra iniciativa ciudadana que pedía despenalizar (no legalizar) el cannabis también superó las 50.000 firmas, y el mismo Comité de Asuntos Jurídicos la rechazó en abril de 2022.
Por qué Finlandia sigue diciendo no
Aunque es un país progresista en muchos ámbitos, Finlandia mantiene una política de drogas restrictiva, orientada a la salud pública y centrada en la prevención y el control. Los grandes partidos tienden a evitar cambios bruscos en asuntos sanitarios sensibles, y los informes del THL pesan mucho en las decisiones.
Muchos legisladores temen además que la legalización normalice el consumo entre los jóvenes, aunque las pruebas internacionales son dispares. Y pese al interés que muestran las iniciativas ciudadanas, las encuestas no reflejan un apoyo mayoritario a la legalización total.
El debate seguirá abierto. Verdes e izquierda continuarán presionando, es probable que el movimiento ciudadano promueva nuevas iniciativas y la regulación del cannabis en otros países podría influir en la opinión pública a medio plazo. Por ahora, Finlandia conserva una de las políticas más estrictas de Europa Occidental en esta materia.