Líbano legaliza el cannabis medicinal con la expectativa de recaudar mil millones de dólares anuales y transformar su economía rural. La medida busca formalizar un cultivo históricamente clandestino y convertirlo en motor de desarrollo.
🌿 Un giro histórico: del cultivo clandestino a la legalización regulada
El gobierno libanés ha dado un paso trascendental al legalizar el cultivo de cannabis con fines médicos y farmacéuticos, con el objetivo de dinamizar su economía y reducir el déficit fiscal. Esta decisión, anunciada oficialmente a finales de octubre de 2025, se enmarca en la implementación de una ley aprobada en 2020, que convierte al Líbano en el primer país árabe en regular este cultivo con fines terapéuticos.
La medida responde tanto a una necesidad económica urgente como a una realidad agrícola persistente: durante décadas, comunidades rurales como las de Hermel, en el oeste del país, han cultivado cannabis de forma ilegal como única fuente de sustento. A pesar de las campañas de erradicación y represión, unas 450 hectáreas siguen activamente dedicadas a esta planta.
🏛️ Un nuevo marco institucional: regulación, supervisión y exportación
Para garantizar el éxito del plan, el gobierno ha creado un Comité de Gestión del Cultivo de Cannabis, presidido por Dani Fadel. Este organismo será responsable de supervisar la producción, establecer canales de venta legales y asegurar que los agricultores puedan comercializar sus cosechas a precios competitivos en el mercado global, evitando así la dependencia de redes ilegales.
El comité también se encargará de coordinar con fabricantes farmacéuticos nacionales e internacionales, lo que abre la puerta a una industria exportadora con alto valor añadido. Según estimaciones de la consultora McKinsey, esta legalización podría generar hasta 1.000 millones de dólares anuales para el tesoro libanés.
🌱 Realidades rurales: entre la marginación y la esperanza
Los agricultores de Hermel han recibido la noticia con una mezcla de escepticismo y esperanza. Durante años, han denunciado la falta de alternativas agrícolas viables y la ausencia de planes de desarrollo estatal. El cultivo de cannabis, aseguran, es más rentable y menos costoso que otros como la manzana, y ha sido su única vía de supervivencia en un contexto de abandono institucional.
La legalización, si se implementa con justicia y transparencia, podría transformar esta dinámica. El acceso a un mercado regulado permitiría a los agricultores salir de la clandestinidad, mejorar sus condiciones de vida y contribuir al desarrollo económico de regiones históricamente marginadas.
💰 Impacto económico y proyección internacional
Más allá del alivio fiscal, el gobierno libanés ve en el cannabis medicinal una oportunidad estratégica para posicionarse en un mercado global en expansión. La experiencia acumulada en el cultivo de cannabis —el país es uno de los mayores productores de hachís del mundo, según la ONU— podría convertirse en una ventaja competitiva si se canaliza hacia productos de calidad farmacéutica.
Además, los ingresos derivados de esta industria podrían reactivar proyectos de infraestructura, salud y educación que llevan años paralizados por la crisis económica y la inestabilidad política.


