El Gobierno de Tailandia ha aprobado una reforma que limita el cannabis al uso médico y pone fin al experimento iniciado en 2022, cuando el país se convirtió en el primer país asiático en despenalizar la planta. En menos de tres años había surgido un mercado de más de mil millones de dólares, con más de 10.000 tiendas legales que generaban empleo y atraían turismo internacional.
Con la reforma vuelve el cannabis como planta medicinal sometida a un control estricto. El 23 de junio de 2025, el ministro Somsak Thepsuthin firmó el decreto, que entrará en vigor seis meses después de su publicación oficial, prevista para noviembre de 2025.
El giro coincide con un cambio en el equilibrio político. El Partido Bhumjaithai, impulsor de la legalización, abandonó la coalición de gobierno, y el Partido Phuea Thai, de la primera ministra Phatthana Shinawatra y con una postura más conservadora en materia de drogas, ha tomado las riendas de la agenda legislativa.
Receta obligatoria y tiendas con personal sanitario
Con la nueva norma, las flores de cannabis solo podrán comprarse con receta. Podrán emitirla médicos convencionales, profesionales de la medicina tradicional tailandesa y china, dentistas, curanderos tradicionales certificados y farmacéuticos, y tendrá una validez máxima de 30 días por paciente.
Cada tienda deberá contar con al menos un profesional médico autorizado, se someterá a inspecciones mensuales del Ministerio de Salud y tendrá que llevar un registro detallado del origen, el destino, el uso y el inventario del producto. Las infracciones reiteradas supondrán la retirada de la licencia.
El cultivo solo se permitirá en instalaciones autorizadas y registradas, la exportación quedará prohibida sin certificación oficial y el incumplimiento será delito. Fumar dentro de las tiendas solo se admitirá bajo supervisión médica, y se prohíben la venta por redes sociales, máquinas expendedoras o plataformas en línea, la publicidad comercial y la venta cerca de templos, parques públicos, zoológicos y zonas residenciales.
El 90 % de las tiendas, en riesgo de cierre
El mercado tailandés del cannabis generaba más de 1.000 millones de dólares al año, y sus más de 10.000 tiendas habían dado impulso al turismo tras la pandemia. Con los nuevos requisitos, se calcula que cerrará el 90 % de los establecimientos, sobre todo los que no tienen capacidad médica ni estructura para cumplir la normativa.
Las consecuencias previstas son una pérdida masiva de empleos, un descenso del atractivo turístico en zonas urbanas muy dependientes del consumo recreativo y un posible traslado del negocio al mercado informal si la demanda supera lo que puede absorber el sistema médico.
En la decisión ha pesado también el contrabando. Recientemente fueron detenidos 22 ciudadanos británicos por delitos relacionados con el cannabis, y las autoridades sostienen que la liberalización sin controles claros facilitó el tráfico y la exportación ilegal. Las detenciones de turistas y la falta de trazabilidad dañaron la imagen del modelo tailandés.
Protestas y una ley más dura en preparación
El Gobierno defiende que la medida contó con el respaldo del 59 % de los participantes en una consulta pública. Los activistas, en cambio, acusan al Ministerio de Salud de utilizar el asunto como arma política y denuncian una «criminalización encubierta» del consumo personal. La red Futuro del Cannabis en Tailandia convocó una gran protesta el 7 de julio para exigir que se mantenga la libertad de consumo y de comercio.
El marco es más estricto, pero la amplia lista de profesionales que pueden recetar hace pensar que el acceso no será imposible, sobre todo para los consumidores habituales. Queda por ver si surgirá un mercado médico paralelo y flexible, o si el sistema tolerará cierto consumo mientras endurece la ley sobre el papel.
El Gobierno ya redacta una ley integral sobre el cannabis que podría devolver formalmente la planta a la lista de sustancias controladas, endurecer las penas por su venta y uso sin receta y fijar con más precisión las reglas de producción, distribución, promoción y control.