Las plagas y los hongos en cannabis pueden echar a perder semanas o meses de trabajo si no se detectan a tiempo. La mayoría se pueden controlar con observación, prevención y el tratamiento adecuado, tanto en interior como en exterior. Estos son los más comunes, cómo reconocerlos y cómo eliminarlos.
Las plagas más habituales
La araña roja es probablemente la más temida. Es diminuta, casi invisible a simple vista, pero deja señales claras: puntitos blancos en las hojas, telarañas finas en el envés y hojas amarillentas o secas. No tolera la humedad, así que subirla ayuda a frenarla. Después se aplica jabón potásico o aceite de neem, y en infestaciones graves, acaricidas específicos.
Los trips son insectos pequeños y alargados que raspan la superficie de la hoja para alimentarse. Dejan manchas plateadas o líneas irregulares, deforman las hojas y se ven como pequeños insectos negros o amarillos. Se combaten con trampas adhesivas azules, neem o piretrinas naturales, o con control biológico mediante Amblyseius cucumeris.
Los pulgones se ven con facilidad y se reproducen muy deprisa. Forman grupos de insectos verdes, negros o amarillos en tallos y brotes, dejan las hojas pegajosas por la melaza y suelen atraer hormigas, que los protegen. Se tratan pulverizando agua con jabón potásico; en exterior se pueden soltar mariquitas, y el neem sirve como preventivo.
La mosca del sustrato aparece sobre todo en interior cuando hay exceso de humedad. Se reconoce por las mosquitas negras que vuelan cerca de la tierra, las larvas blancas en el sustrato, las raíces dañadas y un crecimiento lento. Hay que dejar secar bien el sustrato, colocar trampas amarillas y aplicar Bacillus thuringiensis israelensis (BTI).
Oídio, botrytis y fusarium
El oídio es muy común en ambientes húmedos y con poca ventilación. Cubre las hojas de un polvo blanco, hace que se doblen o amarilleen y se extiende rápido si no se controla. Un remedio casero eficaz es la leche diluida al 10 %; también funciona el azufre en polvo o líquido, junto con más ventilación y menos humedad.
La botrytis, o moho gris, es especialmente peligrosa en floración porque ataca los cogollos. Los vuelve marrones o grises, blandos o húmedos, y con olor a humedad o podredumbre. Hay que cortar de inmediato las zonas afectadas, aumentar la ventilación y no mojar los cogollos al regar.
El fusarium es un hongo de raíz muy agresivo que puede matar la planta. Provoca una marchitez repentina, zonas marrones en el tallo y raíces podridas. No tiene una cura eficaz: lo que queda es retirar la planta, desinfectarlo todo y usar trichodermas como preventivo en los cultivos siguientes.
Cómo prevenirlos y qué tratamiento elegir
La mayoría de estos problemas se evitan con buenos hábitos. Los más eficaces son:
- Mantener la humedad entre el 40 % y el 60 %, según la fase.
- Ventilar bien para evitar el aire estancado.
- Tener siempre limpias las herramientas, las macetas y las manos.
- Revisar las hojas a diario, sobre todo el envés.
- No regar en exceso, porque el exceso de humedad está detrás de muchos hongos.
- Usar preventivos naturales como el neem, el jabón potásico o las trichodermas.
Los tratamientos naturales, como el neem, el jabón potásico, el extracto de ajo o la tierra de diatomeas, son menos agresivos para la planta, sirven como preventivo y no dejan residuos en los cogollos. Los químicos, como los acaricidas específicos o los fungicidas sistémicos, son más potentes y rápidos y se reservan para infestaciones graves. Deben usarse con cuidado y nunca en floración avanzada.