El cannabidiol (CBD) es uno de los compuestos naturales más estudiados de los últimos años, sobre todo porque no tiene efectos psicoactivos. La investigación disponible, todavía en desarrollo, apunta a beneficios del CBD en el dolor, la inflamación, la ansiedad, el sueño y la salud de la piel, aunque con distinto grado de solidez según el caso.
Es un fitocannabinoide de la planta Cannabis sativa que, a diferencia del THC, no altera la percepción. Actúa sobre el sistema endocannabinoide (SEC), un conjunto de receptores repartidos por todo el cuerpo que regulan el dolor, el estado de ánimo, el sueño, la inflamación o el apetito. Según los estudios, modula sobre todo los receptores CB1 y CB2 y ayuda al organismo a mantener su equilibrio interno, la homeostasis.
Dolor, ansiedad y sueño
Su efecto sobre el dolor crónico y la inflamación es de los más investigados. Hay trabajos recientes que lo señalan como útil en artritis, dolor neuropático, fibromialgia y lesiones musculares. Al interactuar con los receptores del SEC modula la percepción del dolor y reduce la inflamación sin los efectos secundarios habituales de los analgésicos convencionales. Muchos deportistas lo usan para recuperarse tras entrenamientos intensos.
En ansiedad, la evidencia respalda su uso en la ansiedad generalizada, la fobia social y el estrés postraumático (TEPT). Un estudio publicado en Neurotherapeutics encontró que el CBD influye en los receptores de serotonina, lo que mejora el estado de ánimo y reduce el estrés. A diferencia de algunos ansiolíticos, no genera dependencia ni somnolencia excesiva.
Sobre el sueño, el CBD puede mejorar el descanso por tres vías: su efecto ansiolítico, su acción sobre el dolor y su influencia en los ciclos de sueño y vigilia. Un estudio del National Institute of Health registró mejoras significativas en la duración y la calidad del sueño de quienes lo tomaron.
Neurología, piel y corazón
En neurología, la evidencia apunta a beneficios en la epilepsia, sobre todo en síndromes resistentes a fármacos, y en enfermedades neurodegenerativas. Su acción sobre el SEC y su efecto antiinflamatorio podrían proteger las neuronas y mejorar la comunicación entre células.
Por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes se ha probado en acné, psoriasis y eczema. Un estudio del Journal of Clinical Investigation mostró que reduce la producción de sebo, lo que ayuda a prevenir los brotes de acné.
En el terreno cardiovascular los datos son más débiles. Algunos estudios sugieren que podría bajar la presión arterial en situaciones de estrés, reducir la inflamación vascular y proteger el sistema cardiovascular, pero faltan estudios que lo confirmen.
Por qué interesa a los investigadores
El interés científico se explica porque no es psicoactivo, no genera dependencia, tiene muchas aplicaciones posibles y actúa como modulador, no como un fármaco que fuerza una respuesta.
Los beneficios con más respaldo son los relacionados con el dolor y la inflamación, la ansiedad y el estrés, la calidad del sueño y la piel. La investigación sigue en curso y el CBD no se considera un sustituto de los tratamientos médicos convencionales. Quien quiera tomarlo debe elegir productos de calidad y consultar antes con un profesional sanitario, sobre todo si toma otros medicamentos.