cannabis y juventud

El consumo de cannabis entre adolescentes canadienses bajó tras la legalización

Mario Blunt
10 de noviembre de 2025 · Actualizado el

El consumo de cannabis entre los adolescentes de Canadá no aumentó tras la legalización, sino que bajó. Lo concluye un estudio financiado por el Gobierno federal canadiense y publicado en Addictive Behaviors Reports, que contradice uno de los argumentos más repetidos contra la regulación.

Los investigadores usaron datos del proyecto COMPASS, que siguió a más de 65.000 estudiantes en 2017-2018, antes de la legalización, y en 2021-2022, después. El consumo mensual pasó del 15 % al 12,3 % y aumentó el número de jóvenes que nunca lo han probado, un dato relevante para el debate sobre cannabis y juventud.

Nuevos factores de riesgo

El estudio detectó también un cambio en los factores asociados al consumo. Antes de la ley, los vinculados eran hábitos cotidianos como pasar mucho tiempo enviando mensajes, saltarse el desayuno o no hacer los deberes. Después ganaron peso la salud mental, en especial la depresión, el entorno familiar y la presión académica. Los autores observaron, además, que consumir por la noche no afecta a la cognición al día siguiente, lo que matiza la preocupación por el rendimiento escolar.

Algunos trabajos anteriores atribuían la estabilización del consumo juvenil a la pandemia de COVID-19. Este análisis apunta más bien a la regulación y a los cambios en las normas sociales: al sacar el cannabis del mercado clandestino y llevarlo a un entorno regulado y menos glamuroso, la legalización pudo contribuir a desnormalizarlo entre los adolescentes.

Alemania y Estados Unidos, en la misma línea

Un informe oficial alemán publicado tres meses antes del estudio canadiense recoge que las tasas de consumo juvenil también han bajado desde la legalización para adultos, y que los temores sobre seguridad vial, salud mental y acceso de menores no se han materializado con los datos disponibles.

En Estados Unidos, donde más de 20 estados permiten el cannabis para adultos, los datos federales y estatales muestran un aumento del consumo entre los mayores de 26 años y estabilidad o descenso entre los adolescentes. En 19 de los 21 estados con legalización, el consumo juvenil cayó una media del 35 %. Encuestas como Monitoring the Future y Healthy Kids Colorado Survey reflejan menos consumo entre estudiantes de secundaria, menor percepción de que el cannabis sea fácil de conseguir y un descenso sostenido desde 2012, cuando llegaron las primeras legalizaciones.

Qué implica para la prevención

Si los factores de riesgo han cambiado, también deben hacerlo las estrategias de prevención. La salud mental, sobre todo los trastornos internalizantes como la depresión, pasa a ocupar el centro. De ahí se desprende la conveniencia de diseñar campañas basadas en la evidencia y centradas en la salud mental, la presión académica y el entorno familiar, en lugar de recurrir al alarmismo, que puede desviar recursos de las intervenciones eficaces.

La regulación se plantea así como una herramienta de salud pública, además de como una medida legal, acompañada de una vigilancia continua con estudios longitudinales adaptados a cada contexto local.

Sobre el autor
Mario Blunt escribe sobre cannabis desde 2001. Empezó en papel, en la revista Yerba, y siguió en medios digitales como La Marihuana (lamarihuana.com); ambas cabeceras ya han cerrado. Antes de escribir ya era usuario y defensor del cannabis, y esa experiencia se nota en sus textos sobre regulación, cultivo y cultura cannábica. En Diario420 firma con seudónimo.
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