La mayoría de los adultos que incorporan bebidas con cannabis a su rutina reducen su consumo de alcohol. Es el resultado de un estudio realizado por la firma de investigación MoreBetter con más de 3.000 consumidores de bebidas con cannabinoides, que además declararon mejoras en su bienestar, el sueño, el dolor, el estrés y la salud mental.
Los investigadores lo describen como un «efecto de sustitución». Los productos contenían THC, CBN, CBG y CBD y los aportaron marcas como BRĒZ, Cantrip, Nowadays o Stiiizy, entre otras. Según el estudio, los patrocinadores no intervinieron en el análisis ni en la redacción.
Qué cambió en 22 días
El porcentaje de participantes que bebía alcohol a diario bajó del 32,9 % al 20,1 % en solo 22 días, y el de quienes tomaban tres o más copas pasó del 38 % al 25 %. El 72 % dijo beber menos mientras consumía bebidas con cannabis, el 54 % notó menos ganas de alcohol y el 49 % se plantearía usarlas como sustituto habitual. El 76 % se sintió menos intoxicado que con alcohol.
En las escalas de salud, la puntuación media de bienestar subió un 23 %, el dolor bajó un 11 %, el estrés un 18 % y las horas de sueño aumentaron un 7 %.
Otras encuestas y movimientos del mercado
El estudio coincide con otras encuestas recientes. Según estas, 4 de cada 5 adultos que toman bebidas con cannabis han reducido su consumo de alcohol, más de una quinta parte ha dejado de beber por completo y 1 de cada 3 millennials y miembros de la generación Z prefiere bebidas con THC en planes sociales como el afterwork.
La industria también se mueve. La cadena Target empezó a vender bebidas con THC en algunas tiendas de Minnesota, la organización de veteranos VFW firmó una alianza con una marca de bebidas de cáñamo para promover alternativas al alcohol, una destilería artesanal anunció recortes por la caída de la demanda, que atribuye al auge del cannabis, y la patronal del alcohol admitió por primera vez como miembro a una empresa de bebidas con THC.
Lo que falta por saber
Estas bebidas podrían servir para reducir el consumo problemático de alcohol, y los efectos que describen los participantes (menos intoxicación, mejor sueño, menos estrés) justifican más investigación clínica. Se trata, sin embargo, de datos declarados por los propios consumidores en un estudio con productos aportados por las marcas. Entre los jóvenes profesionales la categoría ya se ha consolidado, y está cambiando la frontera entre el consumo recreativo y el orientado al bienestar.