El estudio publicado en Addiction propone por primera vez umbrales cuantitativos de riesgo para el trastorno por consumo de cannabis (CUD) basados en la cantidad de THC consumida semanalmente, en lugar de la frecuencia de uso. Esta aproximación busca ofrecer una guía más precisa y comparable, similar a las “unidades estándar” utilizadas en el alcohol.
🔍 ¿Por qué era necesario este estudio?
Hasta ahora, la mayoría de investigaciones medían el consumo de cannabis por días de uso, pero esto ignoraba un factor clave: la potencia del cannabis, que puede variar enormemente entre productos. Dos personas que consumen el mismo número de días pueden estar expuestas a cantidades muy distintas de THC, lo que explica por qué algunas desarrollan CUD y otras no.
El nuevo enfoque utiliza unidades estándar de THC, donde 1 unidad equivale a 5 mg de THC, un criterio ya adoptado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.
🧪 Cómo se realizó la investigación
El estudio se basó en datos del proyecto CannTeen, un seguimiento longitudinal de adolescentes (16–17 años) y adultos jóvenes (26–29 años) durante 12 meses. Se analizaron patrones de consumo y síntomas de CUD para identificar los niveles semanales de THC que mejor distinguían entre personas con y sin el trastorno.
📊 Principales hallazgos
1. Los adolescentes son más vulnerables
El estudio encontró que los adolescentes desarrollan CUD con cantidades significativamente menores de THC semanal en comparación con los adultos. Esto sugiere que el cerebro en desarrollo es más sensible a los efectos del cannabis.
2. Existen umbrales semanales claros
Los investigadores identificaron niveles de consumo semanal que aumentan notablemente el riesgo de CUD. Aunque los valores exactos pueden variar según la población, el patrón es consistente:
- A mayor cantidad total de THC por semana, mayor riesgo, independientemente de cuántos días se consuma.
- Incluso unos pocos porros a la semana pueden superar los umbrales de riesgo si la potencia es alta.
3. Potencia > frecuencia
El estudio refuerza la idea de que la cantidad total de THC ingerida es más determinante que la frecuencia de uso. Esto ayuda a explicar por qué usuarios con hábitos aparentemente similares pueden tener resultados muy distintos.
🧭 Hacia guías de “uso más seguro”
Los autores proponen que estas unidades estándar podrían servir para:
- Crear recomendaciones de consumo más claras, especialmente para jóvenes.
- Ayudar a profesionales de salud a identificar patrones de riesgo.
- Informar políticas públicas en países donde el cannabis es legal o está regulado.
🧩 Limitaciones señaladas
Aunque el sistema de unidades de THC aporta claridad, también tiene desafíos:
- La potencia real de los productos no siempre coincide con lo declarado.
- Los métodos de consumo (fumado, vaporizado, comestibles) afectan la absorción.
- Los datos provienen de un grupo relativamente pequeño y específico.
🟢 Conclusión
Este estudio marca un avance importante en la comprensión del riesgo asociado al consumo de cannabis. Al centrarse en la cantidad total de THC, ofrece una herramienta más precisa para evaluar cuándo el uso puede volverse problemático. Además, subraya la especial vulnerabilidad de los adolescentes y la necesidad de guías claras basadas en evidencia.


