Una bebida de semillas de cáñamo, elaborada solo con semillas y agua purificada, mejoró el colesterol, redujo la inflamación y protegió el hígado de ratas alimentadas con una dieta rica en grasas. Es la conclusión de un estudio preclínico publicado en la revista Discover Food por investigadores de la Universidad de Medicina Tradicional China de Yunnan y centros afiliados.
El cáñamo (Cannabis sativa L.) ha pasado de cultivo tradicional a ingrediente habitual de la nutrición funcional por su contenido en proteínas, ácidos grasos esenciales y compuestos bioactivos. Este trabajo intenta medir qué hacen esos compuestos en un organismo sometido a un exceso de grasa.
Una receta mínima
La bebida se preparó con semillas de cáñamo y agua purificada, sin aditivos ni azúcares. Esa sencillez permite atribuir los efectos a los compuestos de la propia semilla. Las ratas con dieta alta en grasas la tomaron durante el periodo experimental, y los investigadores midieron después parámetros sanguíneos, inflamatorios y hepáticos.
Según el análisis químico, la bebida contiene ácido alfa-linolénico (ALA), ácido linoleico, cannabidiol (CBD), proteínas y otros compuestos bioactivos. Las semillas no tenían THC detectable, por lo que no tiene efectos psicoactivos. Los autores creen que esa mezcla de ácidos grasos esenciales, antioxidantes y compuestos del cáñamo explica los resultados.
Colesterol, inflamación y estrés oxidativo
En el perfil lipídico, la bebida redujo de forma significativa el colesterol total y los ácidos grasos libres, asociados a la resistencia a la insulina y al riesgo cardiovascular. También subió el colesterol HDL, el llamado colesterol “bueno”, que lleva el exceso de colesterol al hígado para eliminarlo. Los triglicéridos y el colesterol LDL (“malo”) no cambiaron de forma significativa, lo que indica que la bebida actúa sobre algunas rutas del metabolismo de las grasas, no sobre todas.
Bajaron además dos marcadores de inflamación sistémica ligados al riesgo cardiovascular, la interleucina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α). Disminuyó el malondialdehído (MDA), un indicador de estrés oxidativo que sube cuando las células sufren daño, y aumentó el glutatión, uno de los antioxidantes más importantes del organismo.
Efectos en el hígado
El hígado es el órgano que más sufre con una dieta grasa. Las dos enzimas que se usan habitualmente para medir el daño hepático, la alanina aminotransferasa (ALT) y la aspartato aminotransferasa (AST), bajaron tras el tratamiento, señal de menos estrés en el órgano.
El análisis del tejido mostró también menos expresión de dos proteínas que intervienen en la síntesis de colesterol: SREBP-1 (proteína de unión al elemento regulador de esteroles-1) y la HMG-CoA reductasa, la enzima que regula su producción. Es decir, la bebida no solo modifica los análisis de sangre, sino que actúa sobre la maquinaria con la que el hígado fabrica lípidos.
Los autores sostienen que podría servir como alimento funcional para controlar los lípidos elevados y cuidar el hígado, sobre todo en personas con dietas ricas en grasas o riesgo metabólico. Recalcan, sin embargo, que los datos proceden de animales y que harán falta ensayos en humanos para confirmar su seguridad, la dosis adecuada y su eficacia real.