Investigadores de la Universidad de Rutgers han repasado la evidencia disponible sobre cannabis medicinal y huesos en una revisión científica publicada el 8 de septiembre en Current Osteoporosis Reports. El trabajo reúne estudios de laboratorio, en animales y algunos ensayos preliminares en humanos sobre cómo los fitocannabinoides, sobre todo el CBD, influyen en el metabolismo óseo, la curación de fracturas y el dolor que las acompaña.
Su conclusión sobre fitocannabinoides y salud ósea es doble: estos compuestos pueden mejorar el estado del hueso, pero antes de llevarlos a la consulta hay que afinar dosis, plazos y formas de administración.
Lo que hace el CBD en células y animales
El cannabidiol es el compuesto más estudiado. En el laboratorio, el CBD puede influir directamente en las dos células que mantienen el hueso: parece frenar la actividad de los osteoclastos, que lo degradan, y favorece la diferenciación y la actividad de los osteoblastos, que forman hueso nuevo. Menos destrucción y más formación es justo lo que falla en enfermedades como la osteoporosis.
En ratones, el CBD dado como intervención temprana revirtió la pérdida de densidad mineral ósea en el cuerpo y el fémur, mejoró la calidad del hueso trabecular y aumentó su resistencia mecánica. En ratas con pérdida ósea inducida, incrementó el volumen de hueso y su capacidad para soportar carga. No todos los resultados van en la misma dirección: algunos estudios no hallaron mejoras con tratamientos prolongados, y los autores lo atribuyen a la vía de administración, a la interacción con la microbiota intestinal o a la edad a la que se empieza.
Fracturas, encías y cartílago
En un modelo animal de fractura de tibia, tanto el CBD como el CBG aumentaron la densidad mineral, la resistencia y el volumen del hueso, y redujeron el dolor. Otro estudio comparó CBD y THC: el primero mejoró la carga máxima que soportaban los huesos fracturados y el segundo no. Los autores proponen que el CBD podría reforzar la reticulación del colágeno, un proceso del que depende la resistencia del hueso.
La revisión mira también al hueso alveolar, el que sostiene los dientes. En modelos animales de periodontitis, el CBD redujo la inflamación y la pérdida de ese hueso, y en células humanas favoreció la biomineralización y la diferenciación osteogénica. Es un terreno con posibles aplicaciones en odontología, donde la inflamación crónica y la pérdida ósea son habituales.
Cada cannabinoide se comporta a su manera. El CBG redujo la degeneración del cartílago y la pérdida de condrocitos en modelos de artrosis, y los investigadores lo califican de “condroprotector”. El CBC, en cambio, alivió el dolor de fractura pero perjudicó la reparación del hueso, lo que lleva a pensar en combinaciones para futuras terapias.
Pocos datos en humanos
En personas solo hay, por ahora, un primer estudio clínico. Participaron 83 adultos sanos que tomaron durante siete días cápsulas con THC (entre 5 y 20 mg) y distintas cantidades de CBD. Bajaron los niveles de CTx, un marcador de resorción ósea, mientras que los marcadores de formación no cambiaron. Indica que los cannabinoides afectan al metabolismo del hueso, pero no si mejoran su densidad o su resistencia.
Los autores reconocen el potencial del CBD y el CBG para el hueso, las fracturas y el dolor, pero insisten en que faltan ensayos clínicos sólidos que aclaren las dosis óptimas, las vías de administración, las combinaciones de cannabinoides, las diferencias por sexo y edad y los efectos a largo plazo.