El cultivo de cannabis en la Luna es, por ahora, una hipótesis, pero tiene sentido si se piensa en todo lo que ofrece la planta: alimento, medicina, materiales de fabricación y construcción. En un entorno tan extremo como el lunar, disponer de un recurso así podría mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los futuros colonos.
Alimento y materia prima
Las semillas de cannabis son muy nutritivas y podrían formar parte de la dieta de los astronautas. Contienen proteínas completas, con todos los aminoácidos esenciales, son una de las mejores fuentes naturales de omega 3 y omega 6, en una proporción adecuada para la salud humana, y aportan fibra, magnesio, fósforo y hierro, importantes para huesos y músculos. En la Luna, donde producir alimentos es complicado, podrían transformarse en harina, aceite y suplementos para mantener una dieta equilibrada a largo plazo.
Otro gran problema de la colonización espacial es la falta de materiales de construcción y fabricación. El cáñamo industrial ofrece una fibra resistente con la que se hacen tejidos, cuerdas y papel. Se ha comprobado además que es una fuente viable de bioplásticos biodegradables, lo que reduciría la dependencia de materiales sintéticos, y con el tratamiento adecuado se convierte en hempcrete, un material de construcción aislante apto para entornos hostiles.
Usos médicos en misiones largas
Las misiones prolongadas pasan factura a la salud física y mental de los astronautas. El cannabis tiene efecto antiinflamatorio y podría aliviar los dolores musculares causados por la microgravedad. Los cannabinoides pueden ayudar también a manejar el estrés y a dormir mejor, y a regular el apetito y el metabolismo, algo importante cuando la comida y los nutrientes están racionados.
Qué haría falta para cultivarlo
Para hacer viable el cultivo en la Luna se necesitarían invernaderos con atmósfera controlada, sistemas hidropónicos o aeropónicos que aprovechen al máximo los recursos, reciclaje de agua y nutrientes y protección frente a la radiación cósmica y las temperaturas extremas. Ninguna de estas condiciones existe todavía a escala suficiente, y su utilidad dependerá de que algún día se establezcan colonias autosuficientes.