El cannabis ha acompañado a la humanidad durante más de 10.000 años con usos medicinales, recreativos, industriales y espirituales. Esta planta rebelde ha dejado huella en todos los continentes, y su historia está llena de anécdotas, personajes conocidos y momentos que marcaron su evolución.
De la antigua China a las cuerdas medievales
Las primeras evidencias proceden de la antigua China, donde la planta servía para fabricar ropa, papel y cuerdas. En la India su consumo tenía carácter sagrado: aparece en los textos védicos (Atharva Veda) como un regalo de los dioses. En Egipto se han encontrado restos de cannabis en tumbas faraónicas, y se empleaba como remedio para inflamaciones y enfermedades de los ojos.
En América, los primeros colonos impulsaron su cultivo, y los borradores de la Declaración de Independencia de EE. UU. se escribieron en papel de cáñamo. En la Europa medieval se usaba de forma generalizada para tejidos y cuerdas resistentes.
Su uso terapéutico también viene de lejos. En China se recetaba contra el dolor, la gota y la malaria; los egipcios lo usaban como antiinflamatorio, y griegos y romanos lo recomendaban para problemas de oído y para cicatrizar heridas. En el siglo XXI ha ganado peso como tratamiento para el dolor crónico, la epilepsia, la ansiedad y la esclerosis múltiple, y uno de sus compuestos, el CBD, ha mostrado propiedades neuroprotectoras y antiinflamatorias.
La planta crece de forma silvestre en regiones de Asia, África y América. En Bután, donde su consumo es ilegal, se usa como alimento para los cerdos; en Italia, la comunidad rastafari tiene permiso para su uso religioso. Canadá, Uruguay y varios estados de EE. UU. han legalizado su producción y venta, lo que ha dado lugar a una industria en crecimiento.
Sus semillas aportan proteínas, omega 3 y 6, vitaminas y minerales, y distintas culturas las han usado para elaborar aceite, harina y bebidas. La leche materna humana, por otra parte, contiene cannabinoides naturales.
Religión, cine y figuras conocidas
El cannabis se ha asociado a la libertad y la creatividad. En la India se vincula al dios Shiva, que según la mitología lo consume para alcanzar estados de meditación, y durante el festival de Maha Shivaratri los devotos toman bhang, una bebida elaborada con la planta. En Jamaica, el rastafarismo lo considera un sacramento. En Estados Unidos, el 20 de abril (4/20) se ha convertido en el Día Internacional de la Marihuana y en una fecha de debate sobre su legalización.
Varias figuras públicas se han relacionado con su consumo. En el jardín de William Shakespeare se hallaron pipas con restos de cannabis; el astrónomo Carl Sagan defendió la marihuana y escribió sobre sus efectos positivos; Steve Jobs admitió haber tomado marihuana y LSD en su juventud, y Bob Marley se convirtió en el icono del reggae y del uso espiritual de la planta.
Los años 70 fueron decisivos para su expansión, con el movimiento hippie como abanderado. En los 80, la administración Reagan lanzó la campaña Just Say No para frenar su consumo, mientras Holanda optaba por la tolerancia y permitía la venta en coffeeshops.
El cine ha seguido esa evolución, desde la película propagandística Reefer Madness (1936) hasta Easy Rider (1969). En los ochenta, las películas de Cheech & Chong popularizaron la comedia sobre la marihuana, y ya en los dos mil títulos como Pineapple Express (2008) consolidaron el género stoner.
Un negocio global y algunas curiosidades
El mercado mundial del cannabis se estima en más de 100 mil millones de dólares, y varias empresas del sector ya cotizan en bolsa. California tiene una de las mayores producciones legales del planeta, con dispensarios especializados, productos de lujo e inversión en investigación.
Entre las curiosidades, la CIA utilizó marihuana para desarrollar un suero de la verdad en la Segunda Guerra Mundial, y en China ya se fabricaba papel con cannabis en el año 105 d. C. En Japón, el cáñamo forma parte de antiguas ceremonias religiosas, y en Bután la planta silvestre crece en casi todo el país.
La legalización en varios países ha permitido ampliar su estudio y su aprovechamiento en la medicina, la industria y la cultura.