Las ventas de cannabis legal en EE. UU., las de productos con licencia estatal, alcanzaron los 30,1 mil millones de dólares en 2024, un 4,5 % más que el año anterior. El crecimiento es más moderado que en años anteriores, pero las previsiones apuntan a que las ventas superarán los 34 mil millones en 2025, un reflejo de un mercado más maduro y eficiente.
Entre 2017 y 2022, el sector creció a ritmos de dos dígitos al año gracias a la legalización en nuevos estados. Desde entonces la evolución es más estable. Según Karson Humiston, fundadora y directora ejecutiva de la empresa de empleo Vangst, la industria ha pasado de una fase de «hipercrecimiento» a otra de disciplina operativa, centrada en la eficiencia y la estabilidad a largo plazo.
425.000 empleos a tiempo completo
El sector es también una importante fuente de empleo: las empresas con licencia estatal dan trabajo a 425.000 personas a tiempo completo, desde la producción hasta la distribución y la venta al por menor. En 2024, el empleo del sector creció con fuerza en estados como Nueva York, Mississippi y Ohio. Estos son los cinco estados con más trabajadores:
- California, con 74.000 empleados a tiempo completo.
- Michigan, con 45.000.
- Florida, con 31.000.
- Massachusetts, con 27.000.
- Pensilvania, con 25.000.
Las trabas de la prohibición federal
Pese a su peso económico, el sector sigue topando con la legislación federal. Muchas empresas no tienen acceso a la banca tradicional y se ven obligadas a operar con efectivo, lo que limita su crecimiento, y soportan impuestos elevados que reducen su rentabilidad. Los trabajadores, por su parte, pueden encontrar restricciones en el acceso a la vivienda, la educación o empleos en otros sectores debido a leyes federales obsoletas. La diferencia entre las normas estatales y federales genera además inseguridad jurídica para consumidores y empresarios.
El Marijuana Policy Project calcula que, desde 2014, las ventas de cannabis para uso adulto han generado más de 20 mil millones de dólares en ingresos fiscales para los estados. Los defensores de la industria piden al Congreso que levante la prohibición y trate el sector como cualquier otro mercado regulado, lo que, según ellos, facilitaría la financiación de nuevas empresas, rebajaría impuestos y costes y daría más protección legal a trabajadores y consumidores.
Para 2025, los analistas prevén un crecimiento del 13 %.