Una parte de los consumidores de cannabis nota cambios en su tránsito intestinal: unos van al baño con más facilidad y otros sufren estreñimiento. Es uno de los efectos menos comentados de la planta, que suele asociarse a la percepción, la relajación o el hambre, pero que también actúa sobre el aparato digestivo.
La relación entre el cannabis y el sistema digestivo pasa por los cannabinoides, sobre todo el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). Estos compuestos interactúan con el sistema endocannabinoide, una red de receptores que regula diversas funciones del cuerpo, entre ellas la digestión, y que está presente en el estómago, el intestino delgado y el colon.
1. Cómo actúa en el aparato digestivo
1.1 Motilidad intestinal
El efecto sobre el movimiento intestinal varía según la dosis y la respuesta de cada persona. En algunos casos el cannabis relaja la musculatura del tracto digestivo, los alimentos avanzan más despacio y aparece el estreñimiento. En otros ocurre lo contrario: la actividad digestiva se acelera y puede haber evacuaciones más rápidas e incluso episodios de diarrea. Además, se ha estudiado su capacidad para aliviar el malestar en trastornos como el síndrome de intestino irritable (SII), lo que también puede alterar el ritmo intestinal.
1.2 Apetito y jugos gástricos
El THC activa los receptores cerebrales del hambre, lo que lleva a comer más y, potencialmente, a una mayor actividad digestiva. Algunas investigaciones sugieren además que el cannabis altera la secreción de ácido en el estómago, con posibles efectos sobre la digestión y el ritmo de evacuación.

2. Efectos sobre la excreción
2.1 Estreñimiento
En algunas personas el cannabis relaja en exceso el sistema digestivo y reduce la frecuencia de las deposiciones. La menor actividad muscular del colon ralentiza el paso de los alimentos, y la sequedad de boca que provoca se asocia en ocasiones a beber menos agua, lo que favorece el estreñimiento.
2.2 Efecto estimulante
Otros consumidores aseguran que sienten la necesidad de ir al baño poco después de consumir. En ciertas personas los cannabinoides parecen acelerar el proceso digestivo, y el aumento del apetito supone una mayor carga para el intestino, lo que también adelanta la excreción.
2.3 De qué depende la respuesta
No todo el mundo nota cambios. Influye el tipo de cannabis, ya que las variedades ricas en CBD pueden actuar de forma distinta a las de alto contenido en THC; influyen la dosis y la frecuencia, porque una dosis baja y ocasional no produce la misma reacción que un consumo frecuente y abundante, y cuentan los problemas digestivos previos, que pueden hacer más pronunciados los efectos.
3. Uso en trastornos digestivos
3.1 Síndrome de intestino irritable
Algunos estudios sugieren que los cannabinoides pueden reducir síntomas del SII como el dolor abdominal y los desequilibrios en la motilidad intestinal.
3.2 Enfermedad de Crohn
El cannabis también se ha investigado en la enfermedad de Crohn, una afección inflamatoria intestinal. Hay pacientes que afirman notar mejoría en síntomas como la diarrea crónica.
3.3 Digestión de alimentos
Por último, el cannabis puede modificar la respuesta digestiva ante ciertos alimentos y la forma en que el cuerpo los procesa y excreta.
4. Otras formas de regular el tránsito
Hay quien recurre al cannabis para controlar síntomas digestivos, pero existen alternativas sin sustancias psicoactivas. Beber suficiente agua, comer fibra (frutas, verduras y cereales integrales) y hacer ejercicio con regularidad estimulan el movimiento intestinal y reducen el riesgo de estreñimiento. Como el estrés también afecta a la digestión, técnicas de relajación como la meditación pueden ayudar.
El efecto del cannabis sobre la digestión depende de la persona, la dosis y la frecuencia de consumo, y puede ir del efecto laxante al estreñimiento. Aunque se ha estudiado como posible herramienta frente a algunos trastornos digestivos, su uso con ese fin requiere precaución.