La asamblea de la provincia de Gandaki, en Nepal, ha aprobado por unanimidad un proyecto de ley que permite el cultivo regulado de marihuana con fines médicos e industriales. Es el paso más importante hasta ahora en el intento de recuperar la industria legal del cannabis en Nepal, una actividad que hace décadas formaba parte de la economía y la cultura del país.
La medida de Gandaki no legaliza la marihuana en todo el territorio. La ley federal sigue prohibiendo la mayor parte de la producción y el Gobierno central tendrá que coordinar su aplicación, pero los impulsores del texto aseguran que la provincia podrá moverse con rapidez si se aprueban reformas nacionales.
Licencias, análisis y control provincial
La ley crea un sistema de licencias, regulación y supervisión. Los cultivadores comerciales necesitarán permisos distintos según produzcan cannabis medicinal, para investigación y elaboración de productos terapéuticos, o cáñamo industrial, limitado a plantas con un máximo de 0,3 % de THC. Las cosechas industriales tendrán que pasar análisis de laboratorio antes de venderse, para garantizar su trazabilidad y seguridad.
Un nuevo organismo regulador expedirá los permisos, supervisará las explotaciones autorizadas y hará cumplir las normas. La gestión corresponderá a funcionarios provinciales, con apoyo técnico y administrativo de comités locales. El objetivo es equilibrar el desarrollo económico con la prevención del desvío al mercado ilícito, uno de los problemas habituales en la regulación del cannabis. Para ello Gandaki prevé sistemas de trazabilidad, auditorías periódicas y colaboración con organismos internacionales.
El texto reconoce también el cáñamo como producto agrícola y comercial para alimentos, textiles, bioplásticos y otros usos industriales, una posible fuente de ingresos para comunidades rurales con pocas oportunidades. Incluye además la creación de centros de rehabilitación para tratar el abuso de sustancias y ofrecer atención médica especializada.
De la prohibición de 1970 a la reactivación
Durante buena parte del siglo XX, Nepal fue uno de los países más conocidos por su cannabis. En la década de 1970, bajo presión internacional, el Gobierno prohibió su cultivo y su venta, y desde entonces la planta ha quedado en un limbo legal pese a su arraigo cultural.
En los últimos años, legisladores y funcionarios nepalíes han defendido su recuperación por su valor medicinal, por las oportunidades para agricultores y emprendedores y por la tradición de cultivo en las zonas de montaña, donde la planta se adapta de forma natural. Esperan que genere empleo rural y actividad en la economía local, atraiga inversión extranjera en investigación y productos derivados, diversifique la agricultura y aporte materiales sostenibles a la industria. El marco pretende ajustarse a estándares internacionales.
El principal obstáculo es el Gobierno nacional, que mantiene una postura restrictiva, aunque la presión de las provincias y el interés económico podrían acelerar una reforma federal. Si llega, Gandaki tendría ya su marco preparado y podría servir de modelo para una ley nacional.