El síndrome de piernas inquietas (SPI) es un trastorno neurológico caracterizado por una necesidad irresistible de mover las piernas, especialmente durante el descanso o por la noche. Aunque no suele considerarse una enfermedad grave, su impacto en la calidad del sueño, el bienestar emocional y la vida diaria puede ser profundo. Por ello, cada avance terapéutico es relevante. Y ahora, un nuevo estudio realizado en España aporta evidencia prometedora sobre el uso del cannabis como herramienta para aliviar los síntomas del SPI de forma sostenida.
Un estudio español que marca un punto de inflexión
Investigadores de la Universidad Europea de Madrid publicaron en Journal of Neurology un estudio exploratorio abierto que evaluó la eficacia de un producto de cannabis con 2,7 mg de THC y 2,5 mg de CBD en pacientes con síndrome de piernas inquietas, tanto idiopático como asociado a esclerosis múltiple.
El ensayo incluyó 18 pacientes, y los resultados fueron consistentes:
- Mejoras significativas en la gravedad del SPI tras 1 mes de tratamiento.
- Reducción sostenida de los síntomas tras 3 meses.
- Efectos positivos que se mantuvieron después de un año.
- Entre quienes continuaron el tratamiento, el 67 % mostró una mejoría estable a largo plazo.
Este dato es especialmente relevante porque el SPI suele ser crónico y difícil de manejar. Muchos pacientes experimentan fluctuaciones o pérdida de eficacia con los tratamientos tradicionales, por lo que encontrar una alternativa con resultados mantenidos en el tiempo es un avance notable.
Por qué el cannabis podría ser eficaz en el SPI
Durante años, los agonistas dopaminérgicos han sido el tratamiento de primera línea para el SPI. Sin embargo, estudios recientes recomiendan cada vez más los gabapentinoides, que actúan inhibiendo un tipo específico de aminoácido implicado en el trastorno.
Aquí es donde el cannabis encaja de forma interesante.
Los cannabinoides —como el THC y el CBD— comparten mecanismos de acción similares a los gabapentinoides, especialmente en la modulación de la excitabilidad neuronal, la reducción de espasmos musculares y la disminución de la hiperactividad sensorial. De hecho, ya se sabe que el cannabis puede reducir la gravedad de la espasticidad y otros síntomas neuromusculares en afecciones como la esclerosis múltiple.
Lo novedoso es que ningún estado o país suele incluir el SPI como indicación explícita para cannabis medicinal, por lo que este estudio aporta evidencia valiosa para ampliar las opciones terapéuticas.
Un alivio que podría transformar la práctica clínica
Aunque el SPI puede aparecer como síntoma secundario de otras enfermedades —como la esclerosis múltiple—, muchos sistemas de salud permiten a los médicos recomendar cannabis medicinal cuando consideran que puede ser útil, incluso si la afección no está listada de forma explícita.
El estudio español refuerza esta posibilidad y sugiere que los cannabinoides podrían convertirse en una alternativa real a los agonistas dopaminérgicos, especialmente para pacientes que no responden bien a los tratamientos actuales o que sufren efectos secundarios.
Además, el hecho de que la mejoría se mantenga durante un año indica que el cannabis podría ofrecer beneficios sostenidos, algo que no siempre ocurre con otras terapias.
Un contexto de uso creciente entre adultos mayores
Este hallazgo llega en un momento en el que el consumo de cannabis —tanto medicinal como recreativo— está aumentando entre adultos mayores. Muchos buscan alternativas naturales para el dolor, el insomnio o los trastornos neurológicos, y el SPI podría sumarse a la lista de condiciones donde el cannabis demuestra potencial.
¿Qué significa esto para el futuro del tratamiento del SPI?
Este estudio no es definitivo, pero sí un paso importante. Abre la puerta a ensayos clínicos más amplios y controlados que permitan confirmar la eficacia del cannabis y establecer pautas de uso seguras y estandarizadas.
Si la evidencia continúa creciendo, podríamos ver:
- Nuevas formulaciones específicas para el SPI.
- Cambios en las guías clínicas internacionales.
- Mayor acceso a cannabis medicinal para pacientes con SPI.
- Alternativas para quienes no toleran los tratamientos dopaminérgicos.
- Integración del cannabis en protocolos neurológicos más amplios.
Conclusión
El cannabis, en una formulación equilibrada de THC y CBD, podría convertirse en una herramienta terapéutica eficaz y sostenida para el síndrome de piernas inquietas. El estudio español aporta datos sólidos que respaldan su uso y abre nuevas vías para mejorar la calidad de vida de miles de personas que conviven con este trastorno.
A medida que la ciencia avanza, el cannabis sigue demostrando que su potencial medicinal es mucho más amplio de lo que se pensaba hace solo una década. Y el SPI podría ser uno de los próximos campos donde marque una diferencia real.