🌿 Resumen amplio de la investigación
1. Contexto general
- El aroma del cannabis es un fenómeno complejo, resultado de la interacción entre terpenos, compuestos volátiles de azufre (VSC) y otras moléculas menos estudiadas (ésteres, aldehídos, alcoholes).
- La percepción olfativa no depende de un solo compuesto, sino de la sinergia química y de cómo nuestro sistema sensorial interpreta esas mezclas.
- El estudio comparó cepas tipo I (predominio de THC) y tipo III (predominio de CBD), revelando que aunque comparten un espectro aromático, existen diferencias estadísticas claras en ciertos matices.
2. Diferencias sensoriales entre Tipo I y Tipo III
- Tipo III (CBD predominante): más asociado a notas agradables y frescas: herbáceas, cítricas, afrutadas, dulces, florales y tropicales.
- Tipo I (THC predominante): más vinculado a aromas intensos y menos “amables”: amoníaco, moho, combustible, animal, zorrillo y tostado/nuez.
- Agrupación jerárquica (HC): se identificaron 4 grandes grupos sensoriales:
- Grupo 1: frutal, bayas, caramelo, pastel.
- Grupo 2: cítrico y químico.
- Grupo 3: notas desagradables como queso, vómito/heces.
- Grupo 4: terroso, húmedo, paja, té negro, skunk, madera, nueces.
3. Papel de los terpenos
- Se detectaron 21 terpenos relevantes, pero solo 7 explican la mayor parte de la variación:
- β-mirceno, d-limoneno, terpinoleno, α-pineno, humuleno, β-cariofileno y farneseno.
- Mirceno, terpinoleno y limoneno explican más del 80% de la variación aromática.
- Ejemplo clave: el terpinoleno se asocia con notas cítricas y químicas (grupo 2).
- Sin embargo, los terpenos no predicen por sí solos el aroma percibido: una muestra con mucho limoneno puede no oler cítrica, lo que demuestra la importancia de las interacciones químicas.
4. Compuestos volátiles de azufre (VSC)
- Se identificaron 43 picos de compuestos con azufre, incluyendo sulfuro de dimetilo, sulfuro de hidrógeno y disulfuro de dietilo.
- Aunque se asocian con el olor a “skunk” o mofeta, los resultados muestran que no siempre un olor fuerte equivale a altos niveles de VSC.
- La percepción depende de combinaciones sutiles más que de un solo compuesto dominante.
5. Análisis estadístico y complejidad
- Herramientas como PCA, MFA y PLSR confirmaron que:
- La química influye en el aroma, pero no lo determina por completo.
- Existen correlaciones débiles entre concentraciones químicas y descriptores sensoriales.
- Otros compuestos no medidos (ésteres, aldehídos, alcoholes) probablemente juegan un papel crucial.
- Esto explica por qué dos muestras con perfiles químicos similares pueden oler de manera muy distinta.
📌 Implicaciones prácticas
Para consumidores
- El aroma puede ser un criterio de elección más relevante que el contenido de THC o CBD.
- Conocer las diferencias entre tipo I y III ayuda a orientar preferencias personales.
Para criadores y cultivadores
- No basta con seleccionar terpenos: deben considerar la sinergia química completa.
- El desarrollo de nuevas cepas requiere integrar análisis químico y sensorial.
Para el mercado
- Una caracterización sensorial precisa mejora:
- Etiquetado (más allá de THC/CBD).
- Marketing (diferenciación por aroma).
- Garantía de calidad (consistencia en perfiles aromáticos).
- Esto puede fortalecer la confianza del consumidor y abrir nichos de mercado basados en experiencias sensoriales.
🔎 Conclusión ampliada
El estudio desmonta mitos comunes, como que el limoneno siempre da aroma cítrico o que el olor a “skunk” se debe únicamente a los VSC. La realidad es mucho más compleja: el aroma del cannabis surge de redes químicas multidimensionales, donde la percepción depende tanto de la química como de la fisiología humana.
En definitiva, el cannabis no puede entenderse solo desde la química analítica: requiere un enfoque multidisciplinar que combine ciencia, sensorialidad y mercado. Esto abre un campo fascinante para la innovación en la industria cannábica, donde el aroma puede convertirse en un factor de diferenciación tan importante como el contenido de cannabinoides.


