Un estudio publicado en Drug and Alcohol Dependence explora una pregunta poco abordada en la investigación sobre cannabis: ¿puede el consumo crónico afectar la forma en que caminamos? Aunque se sabe que el sistema endocannabinoide está implicado en el control motor, hasta ahora no se había estudiado con precisión si el historial de consumo de cannabis genera alteraciones duraderas en la marcha y el equilibrio.
🧠 ¿Por qué podría afectar el movimiento?
El tetrahidrocannabinol (THC), principal componente psicoactivo del cannabis, se une a los receptores CB1, que están distribuidos por todo el sistema nervioso central. Estos receptores se concentran especialmente en áreas cerebrales relacionadas con el movimiento: ganglios basales, cerebelo, corteza motora, y también en la médula espinal. Su activación puede inhibir la liberación de neurotransmisores, lo que afecta la coordinación y el equilibrio.
Estudios previos han documentado que la intoxicación aguda por cannabis puede alterar el equilibrio, especialmente en función de la dosis. Pero ¿qué pasa con los efectos a largo plazo?
🧪 El estudio: cannabis y biomecánica de la marcha
Investigadores australianos compararon a 22 consumidores habituales de cannabis (edad media: 24 años) con 22 personas no consumidoras (edad media: 25 años). Usaron sistemas de captura de movimiento y plataformas de fuerza para analizar la marcha y el equilibrio, además de realizar exámenes neurológicos clínicos.
🔍 Principales hallazgos
- Los consumidores de cannabis mostraron:
- Mayor velocidad angular de la rodilla al caminar.
- Mayor flexión y rango de movimiento del codo.
- Menor flexión del hombro durante la marcha.
- No se detectaron diferencias significativas en el equilibrio ni en los exámenes neurológicos clínicos.
📉 ¿Qué significa esto?
Los cambios observados en la marcha fueron estadísticamente significativos, pero no clínicamente detectables. Es decir, aunque hay diferencias medibles en laboratorio, no se traducen en síntomas evidentes o disfunciones motoras en la vida cotidiana.
🧬 ¿Hay motivos para preocuparse?
Los autores señalan que estos cambios podrían estar relacionados con alteraciones sutiles en el sistema motor, derivadas del consumo crónico de cannabis. Estudios en animales y humanos han mostrado que el THC puede modificar la estructura sináptica y reducir la densidad de sustancia blanca en ciertas regiones cerebrales. También se han documentado efectos en funciones cognitivas como la memoria y el control ejecutivo.
Sin embargo, el estudio concluye que los efectos sobre la marcha son leves y que se necesita más investigación para saber si se vuelven más evidentes con el envejecimiento o con un consumo más prolongado.
🌍 Contexto global
- El 3,9% de la población adulta mundial ha consumido cannabis.
- En Oceanía, la prevalencia es especialmente alta.
- En Australia, el 35% de los mayores de 14 años han probado cannabis, con una edad media de inicio de 16,7 años.


