El Ayuntamiento de Zúrich ha decidido prolongar dos años, hasta 2028, Züri-Can, su experimento con cannabis regulado, que estaba previsto que terminara en octubre de 2026. La prórroga costará 800.000 francos suizos adicionales.
«Züri-Can – Cannabis con Responsabilidad» es el mayor proyecto piloto de venta regulada de cannabis en Suiza. Arrancó en marzo de 2023 para estudiar con criterios científicos alternativas a la prohibición. Los adultos inscritos compran cannabis en farmacias, clubes sociales y centros de información sobre drogas, con trazabilidad y asesoramiento.
Con la ampliación, los responsables quieren consolidar los datos de los primeros años, sumar más participantes, sobre todo mujeres y consumidores ocasionales, y estudiar a fondo los efectos del acceso legal sobre la salud pública, los hábitos de consumo y el mercado negro.
Lo que ha dejado el primer año
Más del 90 % de los participantes compra ya cannabis solo en los puntos autorizados. Se han registrado más de 88.000 ventas legales, unos 750 kg de cannabis, lo que supone una pérdida estimada de 7,5 millones de francos suizos para el mercado ilegal.
Los usuarios valoran el entorno sin estigma y poder recibir asesoramiento profesional. Se aprecia además una preferencia creciente por productos con menos THC, y los comestibles, como caramelos y pralinés, han ganado popularidad, en parte porque no afectan a las vías respiratorias.
El número de participantes ha pasado de 2.100 a más de 2.300, y se espera llegar a 3.000 cuando haya aprobación federal. Con ello se intenta corregir un sesgo: las mujeres y los consumidores ocasionales estaban poco representados.
Un ensayo a escala nacional
Züri-Can forma parte de un marco federal que permite pruebas similares en Basilea, Ginebra, Lausana y Berna. En total participan 4.500 personas, 1.500 de ellas en un grupo de control que sigue comprando en el mercado ilegal. La comparación permite medir la salud mental, la criminalidad, el consumo juvenil o la percepción pública en distintas ciudades, y reunir pruebas para una posible reforma legal en todo el país.
La Asociación Suiza de Investigación del Cannabis, que coordina el proyecto en Zúrich, da el primer año por un éxito. Su presidente, Paul-Lukas Good, insiste en que los participantes representan a toda la sociedad: «su hijo, su hija o su abuela».
Frente a los modelos comerciales de Canadá o Estados Unidos, Suiza ha optado por un enfoque científico, gradual y centrado en la salud pública. Los dos años extra servirán para ajustar ese modelo antes de que el país decida si cambia su legislación.