La israelí RCK desarrolla semillas híbridas de Turbo Cannabis que multiplican la cosecha

La israelí RCK desarrolla semillas híbridas de Turbo Cannabis que multiplican la cosecha

Mario Blunt
20 de mayo de 2026

La empresa israelí RCK, con sede en el kibutz Rouhama, en el oeste del Néguev, ha anunciado una tecnología de semillas híbridas de cannabis que, según la compañía, multiplica hasta 17,5 veces la producción y reduce en un 70 % las pérdidas en el proceso de fabricación. La han bautizado como Turbo Cannabis y está pensada para el cultivo de cannabis medicinal.

El anuncio llega en un mercado en el que la demanda de productos terapéuticos derivados del cannabis no deja de crecer, y en el que la eficiencia y la estandarización del cultivo siguen siendo asignaturas pendientes.

Siete años para conseguir un híbrido

La técnica se basa en semillas híbridas obtenidas al cruzar distintas variedades. Es un método habitual en tomates o pimientos, pero en el cannabis se consideraba casi imposible por la complejidad de su genoma. La investigadora principal del proyecto, la doctora Silit Lazare, explica que el equipo tuvo que superar años de escepticismo:

“Nos dijeron que era imposible crear semillas híbridas de cannabis. Tuvimos que reinventar la rueda”.

Tras siete años de trabajo, RCK ha logrado producir semillas a escala comercial. La empresa asegura ser una de las cuatro del mundo capaces de hacerlo a nivel industrial. Ya colabora con firmas extranjeras y ha empezado una fase piloto comercial con envíos a clientes de varios países.

Frente a los esquejes o las plántulas, las semillas híbridas ofrecen cultivos más uniformes, mayor resistencia a las enfermedades, un almacenamiento más largo y una logística más sencilla para la exportación y el transporte. Todo ello podría dar más estabilidad y rentabilidad a la cadena de suministro del cannabis medicinal.

Un país con poco espacio para cultivar

Israel solo dedica 35 hectáreas al cultivo de cannabis medicinal y cuenta con 33 productores activos. La falta de espacio y de mano de obra ha convertido la mejora del rendimiento en una prioridad nacional. El Gobierno autorizó hace poco, por primera vez, la contratación de trabajadores extranjeros en estas plantaciones para sostener el crecimiento del sector.

Fuera de Israel, la posibilidad de producir más con menos recursos interesa en todos los países que avanzan en la legalización del cannabis medicinal. Podría abaratar costes para los productores, ampliar el acceso a tratamientos con cannabinoides, permitir variedades terapéuticas con perfiles genéticos más estables y reducir el espacio y los insumos necesarios. La estandarización de las semillas también facilitaría la regulación internacional, uno de los grandes problemas del sector.

Los próximos pasos

Lazare y su equipo quieren ahora adaptar la tecnología a distintos climas y tipos de suelo, y estudiar cómo influyen los híbridos en la potencia y la composición química de la planta.

Las cifras de rendimiento proceden de la propia empresa y todavía tienen que confirmarse a gran escala. Si se cumplen, el cannabis medicinal podría cultivarse con la misma eficiencia y previsibilidad que cualquier otro cultivo industrial.

Sobre el autor

Mario Blunt

Mario Blunt escribe sobre cannabis desde 2001. Empezó en papel, en la revista Yerba, y siguió en medios digitales como La Marihuana (lamarihuana.com); ambas cabeceras ya han cerrado. Antes de escribir ya era usuario y defensor del cannabis, y esa experiencia se nota en sus textos sobre regulación, cultivo y cultura cannábica. En Diario420 firma con seudónimo.
Ver todos sus artículos →
0 0 votos
Valora esta noticia
Suscríbase a
Notificar
guest
0 comentarios
Más antiguo
Más reciente Más votados
0
Me encantaría conocer su opinión.x