Un extracto de cannabis de espectro completo redujo el peso y normalizó la regulación de la glucosa en ratones obesos, según un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en Riverside financiado por el Gobierno federal de Estados Unidos. El THC aislado también hizo bajar de peso a los animales, pero no mejoró su manejo del azúcar.
El trabajo choca con la idea popular de que la marihuana da hambre, invita al sedentarismo y engorda. Sugiere que el cannabis podría ayudar a perder peso y a prevenir la diabetes tipo 2, aunque por ahora solo en ratones. Que el efecto aparezca con el extracto y no con el THC solo refuerza la teoría del efecto séquito, según la cual los cannabinoides funcionan mejor juntos.
Cómo se hizo el estudio
Los investigadores querían explicar una paradoja. Si el THC aumenta el apetito, cabría esperar que los consumidores habituales pesaran más, pero suelen tener un IMC más bajo, menos grasa corporal y menor riesgo de diabetes.
Para estudiarlo, alimentaron a ratones con una dieta occidental rica en grasas y azúcares hasta volverlos obesos. Después los trataron durante 30 días con THC aislado o con extracto de cannabis de espectro completo.
El extracto completo supera al THC
Los dos tratamientos hicieron perder peso a los ratones y redujeron de forma notable la grasa visceral, la que rodea los órganos y se considera más peligrosa. La diferencia estuvo en la glucosa: el extracto devolvió su eliminación a niveles parecidos a los de los ratones delgados, algo que el THC aislado no consiguió.
Eso apunta a que otros cannabinoides de la planta, como el CBD, el CBG, el CBC o la THCV, podrían estar detrás de los beneficios metabólicos. Los autores plantean además un posible mecanismo por el que el tejido adiposo se comunicaría con el páncreas para regular la insulina. El autor principal, Nicholas DiPatrizio, lo resume así:
“El THC por sí solo no es responsable de los beneficios metabólicos asociados al consumo de cannabis. Otros compuestos de la planta parecen desempeñar un papel fundamental”.
Lo que dicen otros estudios
El resultado coincide con investigaciones anteriores. Los consumidores recientes de cannabis tienen un 31 % menos de probabilidades de ser obesos, y los diarios, un 32 % menos. Los productos que combinan THCV y CBD se han asociado a pérdida de peso, menor cintura y mejor perfil cardiovascular.
Otros trabajos indican que los consumidores habituales hacen más ejercicio y disfrutan más de la actividad física. Estudios de 2024 concluyeron que el cannabis no aumenta el sedentarismo, e incluso puede intensificar el llamado runner’s high y reducir el dolor durante el ejercicio. Son datos que no encajan con el tópico del «fumador perezoso».
Los propios investigadores advierten de que esto no significa que el cannabis adelgace. Se trata de un estudio preclínico en ratones y no justifica que nadie lo use para perder peso. Lo que sí sugiere es que algunos fitocannabinoides no intoxicantes podrían servir para tratar la obesidad, la resistencia a la insulina o la diabetes tipo 2. El siguiente paso será identificar qué compuestos concretos producen esos efectos y cómo aprovecharlos sin la acción psicoactiva del THC.