Un estudio israelí publicado en Drug and Alcohol Dependence concluye que el cannabis no influye igual en la vida en pareja de hombres y mujeres. Sexo, género y hábitos de consumo se cruzan en sus resultados: las mujeres que consumen con frecuencia están más satisfechas con su relación, y en los hombres ocurre lo contrario.
El trabajo, de investigadores de la Universidad de Ariel y el Colegio Académico de Achva, se basa en encuestas a 110 parejas sobre consumo de cannabis, satisfacción con la relación, vida sexual y percepción de cuánto responde cada uno a las necesidades del otro.
Diferencias entre hombres y mujeres
En las mujeres, el consumo frecuente se asoció a más satisfacción y a una mejor valoración de la respuesta mutua, tanto de su propia satisfacción como de la que perciben en la pareja. En los hombres la tendencia fue inversa, aunque la relación entre consumo intensivo y peor percepción de respuesta no alcanzó significación estadística.
Cuando uno consume mucho y el otro nada o muy poco, la relación se resiente: baja la satisfacción global y empeora la valoración de la vida sexual. Los autores lo explican con la teoría de la compatibilidad: compartir actividades refuerza el vínculo y la falta de experiencias comunes lo debilita.
Tres hipótesis para explicar la brecha
La primera es que los hombres consumen con más intensidad y sufren más riesgos físicos, psicológicos o sociales, que acaban pesando en la relación. La segunda, que las mujeres lo hacen con menos frecuencia y en dosis más bajas, con menos efectos secundarios. La tercera apunta a las normas de género: las mujeres que consumen desafían expectativas tradicionales, lo que podría darles una sensación de autenticidad y autonomía que se traduce en bienestar.
Lo que dicen otros trabajos
Otras investigaciones han relacionado el cannabis con mejores orgasmos en mujeres con trastorno orgásmico, más deseo y excitación con menos estrés, y menos dolor en las relaciones sexuales, por ejemplo con supositorios vaginales en pacientes con cáncer ginecológico. El CBD se ha estudiado también para aliviar síntomas menstruales. Frente al alcohol, el cannabis mejora más la sensibilidad y la satisfacción sexual, pero la dosis cuenta: las bajas favorecen la satisfacción y las altas pueden reducir el deseo y el rendimiento.
Según los autores, el estudio plantea cómo incluir el cannabis en la educación sexual y de pareja teniendo en cuenta las diferencias de género, y podría influir en cómo la industria presenta los productos orientados al bienestar sexual.
Queda trabajo pendiente: ampliar la muestra para confirmar la tendencia en los hombres y analizar la edad, la forma de consumo (fumado, vaporizado o comestibles), el contexto cultural y la duración de la relación.