Muchos bancos de semillas especializados garantizan tasas de germinación superiores al 95%, pero no todas las semillas que circulan en el mercado, sobre todo las de origen desconocido, ofrecen esa seguridad. Una semilla mal conservada o poco desarrollada puede dar plantas débiles, propensas a enfermedades y de bajo rendimiento.
Saber si una semilla de cannabis es de alta calidad no exige un laboratorio. Basta con observarla, tocarla y hacer alguna prueba sencilla. Estas son las comprobaciones más habituales, junto con algunas pautas sobre cuánto duran las semillas y cómo conservarlas.
Seis señales de una semilla viable
- La cubierta debe estar intacta, sin grietas ni daños visibles. Una grieta deja pasar humedad, aire y plagas, y pone en riesgo la germinación.
- Las semillas sanas tienen una fina capa de cera que les da un ligero brillo cuando se inclinan bajo la luz. Esa capa las protege y es señal de madurez.
- El color suele ir del beige al marrón oscuro, con manchas o vetas. Las semillas muy claras o verdes suelen estar inmaduras y germinan peor.
- Las maduras son más grandes y de forma elíptica. Las pequeñas o deformes pueden indicar un desarrollo incompleto.
- Al presionarla con suavidad entre los dedos, una semilla sana resiste sin romperse. Si se aplasta con facilidad, probablemente esté muerta o débil.
- En medio vaso de agua, las que se hunden al cabo de unas horas suelen estar sanas. Esta prueba conviene hacerla justo antes de empezar el cultivo, porque pone en marcha la germinación.
A esto se suma algo menos científico: muchos cultivadores con experiencia acaban desarrollando un ojo para distinguir las semillas buenas de las malas, como ocurre con la fruta o la verdura. El peso, la textura y el aspecto general dan pistas útiles, aunque no infalibles.
Cuánto duran y cómo conservarlas
Las semillas de cannabis caducan, pero bien guardadas aguantan muchos años. Según el trabajo de Michael Black y Derek July recogido en el libro Fisiología y bioquímica de las semillas en relación con la germinación, pueden conservar su capacidad de germinar hasta 19 años si se almacenan correctamente.
Las condiciones recomendadas son una humedad inferior al 15%, una temperatura que no supere los 5 °C y un recipiente hermético y opaco, a salvo de la luz. Muchos cultivadores las guardan en frascos sellados dentro del frigorífico, con desecantes como el gel de sílice para mantenerlas secas.
De la semilla depende algo más que la germinación: su calidad influye en la resistencia de la planta a plagas y enfermedades, en la velocidad de crecimiento, en la producción de cannabinoides y terpenos y en el rendimiento final de la cosecha. Por eso los cultivadores, aficionados o profesionales, suelen recurrir a semillas certificadas.