Cultivadores e investigadores llevan algunos años aplicando al cannabis el concepto de terroir, tradicionalmente asociado al vino, para poner en valor las influencias ambientales que dan a cada planta sus características propias. La idea es acercar la percepción del cannabis a la de productos agrícolas de alta gama como el vino, el café o el aceite de oliva.
La palabra francesa terroir significa «suelo», pero su sentido es más amplio. Designa el conjunto de factores ambientales (clima, altitud, tipo de suelo, topografía, biodiversidad local y prácticas agrícolas tradicionales) que influyen en el fenotipo de una planta, es decir, en cómo se expresan sus rasgos genéticos. Es lo que explica que una misma uva dé vinos distintos según la región donde se cultiva.
El concepto ha marcado la industria del vino desde el siglo XII, cuando monjes franceses empezaron a distinguir el efecto del suelo en la calidad de sus vinos. Hoy sostiene el sistema francés de denominaciones de origen y se ha extendido al té, el café o el whisky.
Lo que dicen los estudios
La propuesta se apoya en investigaciones que muestran cómo el entorno altera el perfil químico de las plantas, en especial la producción de terpenos y flavonoides. Un estudio realizado en Turquía encontró diferencias significativas en los terpenos de uvas Muscat cultivadas en tres entornos distintos, y otro trabajo en Estados Unidos y China observó que el té de distintas regiones podía producir hasta un 50% más de terpenos.
En el caso del cannabis, el profesor John Bershaw, de la Universidad de Oregón, cultivó plantas en cinco tipos de suelo y observó diferencias químicas notables entre ellas. Son resultados preliminares que necesitan más investigación, pero apuntan en la misma dirección. Uno de los grandes defensores de esta visión fue Frenchy Cannoli, figura del cannabis artesanal, que reivindicó el terroir como parte de la identidad de la planta.
Denominaciones de origen en Mendocino
En California, los cultivadores del condado de Mendocino han impulsado el Proyecto de Denominaciones de Origen, que propone etiquetar oficialmente el cannabis según la región donde se cultiva. Sus promotores quieren informar mejor al consumidor sobre el origen y la calidad del producto, proteger a los pequeños productores frente a las grandes empresas de cannabis homogéneo y dar valor añadido al cannabis artesanal como producto de autor.
Entre los factores que definirían ese terroir figuran el clima (temperatura, humedad, lluvias, viento y nubosidad), el suelo (composición mineral, acidez y microorganismos), la altitud, con su efecto sobre la exposición solar, los rayos UV y la disponibilidad de agua y nutrientes, la topografía, la fauna e insectos que interactúan con el suelo y los métodos de cultivo transmitidos de generación en generación.
Dónde no se puede hablar de terroir
El investigador Pierre-Arnaud Chouvy sostiene que el kif marroquí tradicional puede considerarse parte del terroir del Rif, pero no los extractos modernos elaborados con técnicas industriales.
El concepto tampoco sirve para el cannabis medicinal cultivado en interior o en sustratos artificiales, porque en esas condiciones se eliminan las variables ambientales. Solo puede caracterizarse en cultivos al aire libre o en invernaderos que respeten las condiciones naturales.