Los cannabinoides mejoran la calidad del sueño que perciben los adultos, sobre todo quienes sufren insomnio o duermen mal, pero el CBD por sí solo no tiene un efecto significativo. Es la conclusión de una revisión sistemática con metaanálisis que reúne 6 ensayos clínicos aleatorizados y 1.077 participantes, aunque sus autores advierten de que los resultados son heterogéneos.
El estudio, titulado «Eficacia de los cannabinoides en la calidad subjetiva del sueño en personas con y sin insomnio o mala calidad del sueño», intenta responder a una pregunta concreta: si se puede dormir mejor con cannabis que con un placebo, tanto si se tiene un trastorno del sueño como si no.
Cómo se hizo el metaanálisis
Los autores buscaron en tres bases de datos científicas (MEDLINE, Embase y Cochrane) ensayos clínicos aleatorizados que compararan cannabinoides con placebo en adultos con o sin insomnio. La variable principal fue la calidad del sueño declarada por los participantes en escalas validadas como PROMIS, PSQI y LSEQ o en diarios de sueño.
También analizaron parámetros objetivos medidos por actigrafía, la ansiedad (GAD-7, STAI-T), el bienestar (WHO-5) y la gravedad del insomnio (ISI). Compararon por separado a personas con y sin problemas de sueño y las formulaciones con y sin CBD. El análisis estadístico se hizo con RevMan 5.4.1, con un umbral de significación de p < 0,05.
Mejor efecto sin CBD y en personas con insomnio
En conjunto, los cannabinoides mejoraron la calidad subjetiva del sueño frente al placebo (SMD 0,53; IC 95 %: 0,03–1,02; p = 0,04), aunque con una heterogeneidad alta (I² = 88 %). El efecto fue mayor en el subgrupo con insomnio o mala calidad del sueño (SMD 0,60; IC 95 %: 0,09–1,11; p = 0,02; I² = 89 %).
La diferencia más clara apareció al separar por tipo de producto. Las formulaciones sin CBD mostraron el efecto más sólido (SMD 0,82; IC 95 %: 0,24–1,40; p = 0,005), mientras que el CBD solo no alcanzó significación (SMD 0,13; IC 95 %: -0,38–0,65; p = 0,61).
Cómo interpretar los datos
El tamaño del efecto es moderado y la variabilidad entre estudios, alta. Que el CBD por sí solo no mejore el sueño contrasta con su popularidad como suplemento para dormir; según el trabajo, podría deberse a que su perfil es más ansiolítico que hipnótico o a que le falta la sinergia con otros compuestos como el THC.
Los beneficios son más marcados en quienes ya duermen mal, por lo que los cannabinoides podrían tener sentido como tratamiento complementario en ese grupo. Aun así, el escaso número de ensayos y su heterogeneidad obligan a la cautela, y los autores desaconsejan su uso generalizado sin supervisión médica.
Para avanzar piden ensayos más amplios y mejor diseñados que evalúen dosis y formulaciones concretas, efectos a largo plazo, comparaciones con tratamientos habituales como la melatonina o los hipnóticos e indicadores objetivos del sueño como la polisomnografía y la actigrafía.