Los extractos de hojas de Cannabis sativa son capaces de frenar el crecimiento de algunas bacterias, según un nuevo estudio que ha medido esa actividad y ha usado modelos estadísticos para dar con la dosis más eficaz. El trabajo se suma a las investigaciones que tratan de averiguar si el cannabis puede ayudar a combatir bacterias, un uso muy alejado de los habituales, como el dolor, la ansiedad o el sueño.
El interés tiene una razón práctica. Las bacterias son cada vez más resistentes a los antibióticos tradicionales, y algunas infecciones que antes se trataban sin problema pueden complicarse. Por eso los científicos buscan nuevas sustancias en plantas, hongos y otros compuestos naturales.
Cómo se hizo el estudio
Los investigadores analizaron extractos de hojas de la planta para comprobar si inhibían el crecimiento bacteriano. En lugar de probar cientos de combinaciones en el laboratorio, recurrieron a la metodología de superficie de respuesta (RSM, por sus siglas en inglés), un método estadístico que permite predecir qué dosis funciona mejor con muchos menos experimentos. Se reduce así el ensayo y error y se gana tiempo.
Los extractos mostraron actividad antibacteriana, aunque no todas las bacterias reaccionaron igual y algunas resultaron especialmente sensibles. El análisis computacional permitió además identificar la dosis más eficaz sin pasar meses de pruebas.
Qué compuestos podrían explicarlo
El cannabis contiene muchos compuestos naturales: cannabinoides como el CBD o el CBG, terpenos, que dan a la planta su aroma, y flavonoides, con propiedades antioxidantes. Algunos ya habían mostrado efectos antimicrobianos en trabajos anteriores, y este estudio refuerza la idea de que la planta puede ser una fuente útil de sustancias antibacterianas.
Los resultados no apuntan a sustituir los antibióticos actuales. Lo que sugieren es que el cannabis podría aportar nuevos compuestos antibacterianos, servir de complemento frente a bacterias resistentes o ser el punto de partida de nuevos medicamentos. Para llegar ahí todavía queda mucha investigación, aunque el uso de herramientas computacionales como la empleada en este trabajo puede acelerar el proceso.