El Consejo de Ministros de Bosnia y Herzegovina ha aprobado la legalización del cannabis con fines médicos. Con esta decisión, Bosnia y Herzegovina da un paso histórico: legaliza el cannabis para tratar a pacientes con enfermedades crónicas o graves, uno de los cambios de mayor calado en su política sanitaria de los últimos años.
El diputado Sasha Magazinović, impulsor de la iniciativa, anunció la aprobación y la describió como un avance “responsable, regulado y centrado en la seguridad del paciente”.
Solo con receta y con trazabilidad completa
La norma no liberaliza el cannabis, sino que crea un marco médico muy controlado. Los productos derivados de la planta solo podrán usarse con receta y para patologías reconocidas por las autoridades sanitarias, como el dolor crónico severo, la epilepsia resistente a tratamientos, la esclerosis múltiple, las náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia y algunas enfermedades neurodegenerativas.
Cada prescripción, dispensación y movimiento del producto quedará anotado en un sistema centralizado. El registro servirá para evitar desvíos al mercado ilegal, controlar dosis y frecuencia, seguir la eficacia de los tratamientos y garantizar que solo los pacientes autorizados acceden al medicamento.
La ley fija también normas estrictas para el cultivo autorizado, el procesamiento farmacéutico, la importación y exportación, el transporte y almacenamiento y la venta, que se hará en farmacias certificadas. Solo podrán participar en la cadena de suministro empresas con licencia, sometidas a auditorías periódicas. Médicos y farmacéuticos tendrán que formarse sobre indicaciones terapéuticas, riesgos y contraindicaciones, interacciones con otros medicamentos y dosificación segura, con el fin de evitar prescripciones inadecuadas y tratar el cannabis medicinal como un fármaco más.
Para reducir el riesgo de abuso, la normativa incluye límites estrictos de THC según el tipo de medicamento, controles de calidad farmacéutica, inspecciones periódicas y sanciones severas para quien la incumpla.
Un despliegue en cuatro fases
El Gobierno ha optado por aplicar la ley de forma gradual:
- Fase regulatoria, con la redacción de reglamentos técnicos, protocolos médicos y requisitos de licencia.
- Fase de formación de profesionales sanitarios y farmacéuticos.
- Fase piloto en hospitales y farmacias seleccionados, para evaluar la seguridad, la eficacia, la logística y el impacto en los pacientes.
- Ampliación del acceso a todo el país, una vez evaluados los resultados.
La ley prevé además un sistema de seguimiento continuo para evaluar la eficacia de los tratamientos, detectar efectos adversos, ajustar la regulación según la evidencia científica y dar transparencia al mercado.
El contexto europeo
Bosnia y Herzegovina sigue el camino de otros países europeos que han aprobado políticas similares en los últimos años, como Alemania, Italia, la República Checa, Croacia y Macedonia del Norte. Asociaciones de pacientes y organizaciones médicas del país llevaban tiempo pidiendo un marco legal que permitiera acceder a tratamientos que ya se usan en otros sistemas sanitarios europeos.
Si el modelo funciona, el país podría convertirse en una referencia regional en la regulación del cannabis medicinal. Antes tendrá que completar la fase piloto, de cuyos resultados depende que el acceso llegue a todo el territorio.