El Consejo de Ministros de Italia ha aprobado un decreto que prohíbe las actividades con flores de cáñamo industrial y declara ilegales productos que hasta ahora estaban permitidos. El Gobierno prohíbe así las flores de cannabis light, una decisión que afecta a más de 3.000 empresas y a 30.000 trabajadores, que pasan a moverse en terreno jurídico y penal.
Otro decreto clasifica el CBD como estupefaciente y prohíbe su uso en productos de consumo interno. Su presencia en cosméticos sigue en el aire por circulares contradictorias.
Recursos de las asociaciones del sector
Canapa Sativa Italia (CSI) e Imprenditori Canapa Italia (ICI) han recurrido las medidas, que consideran contrarias a la normativa europea. Las asociaciones las describen como un ataque a la estabilidad de un sector agrícola regulado, transparente y trazable que no había causado problemas de salud ni de seguridad. Se apoyan en estudios sobre la seguridad del CBD y en las leyes europeas de libre comercio y competencia.

El Gobierno de Giorgia Meloni ha mostrado una postura contraria a los cannabinoides, con medidas estrictas que responden a razones ideológicas, según sus críticos. Esa línea expone a Italia a demandas internacionales y a procedimientos de infracción de la Comisión Europea, que ya investiga las restricciones.
Las flores de cáñamo conocidas como «cannabis light» respetan el límite de THC fijado por la Unión Europea, por lo que el sector ve su prohibición como un castigo que vulnera la competencia leal y perjudica la economía local. Miles de familias quedan pendientes de una incertidumbre jurídica y económica, mientras las asociaciones reclaman volver a una política basada en la evidencia científica y en la legislación europea.