El sudor puede recordar al olor a cannabis tras un entrenamiento intenso, y no es una impresión subjetiva. Los dos aromas comparten una familia de moléculas, los tioles, compuestos de azufre que huelen con mucha intensidad incluso en cantidades mínimas. Son los responsables del olor de la mofeta, del ajo demasiado cocido o de los huevos podridos, y también de algunas notas del sudor humano.
Los tioles contienen un grupo azufre-hidrógeno (-SH) y el olfato humano los detecta en concentraciones de partes por billón. Como el cannabis y el sudor producen moléculas sulfurosas de la misma gama, a quien no es químico le parecen olores emparentados.
De dónde sale el olor del cannabis
Durante años se atribuyó el aroma penetrante del cannabis solo a los terpenos. En 2021, un equipo de Abstrax Tech dirigido por Iain Oswald publicó en ACS Omega un análisis de trece variedades con técnicas de cromatografía y espectrometría. Identificaron siete compuestos volátiles de azufre, cinco de ellos con un grupo prenil nunca descrito antes en la naturaleza.
El principal responsable de la nota de mofeta resultó ser el 3-metil-2-buteno-1-tiol (VSC3), una molécula casi idéntica a la que da su olor al zorrillo y parecida a otras presentes en el ajo. Como en el ajo, basta una cantidad ínfima para que el olor sea muy intenso. Por eso el cerebro puede relacionar aromas tan distintos como el cannabis, la mofeta, el ajo y el sudor.
Los terpenos del cannabis, como el mirceno o el cariofileno, aportan aroma, pero no explican la nota de mofeta ni el parecido con el sudor. En el sudor humano no intervienen.
El papel de las bacterias y de la dieta
El sudor recién producido apenas huele. El olor aparece cuando bacterias de la piel, sobre todo Staphylococcus y Corynebacterium, descomponen sus compuestos inodoros y liberan moléculas olorosas. Entre ellas está el 3-metil-3-sulfanilhexan-1-ol, un tiol de olor penetrante, sulfuroso y algo acebollado, químicamente parecido a los preniltioles del cannabis.
La alimentación puede acentuarlo. El ajo, la cebolla, el brócoli, la coliflor, el repollo o especias como el comino son ricos en compuestos de azufre que generan metabolitos que el cuerpo elimina por el sudor y la respiración. Tras una comida con mucho ajo es normal que el olor corporal se vuelva más fuerte, sin relación alguna con el consumo de cannabis.
El sudor y el cannabis no huelen igual, pero sí comparten moléculas sulfurosas muy similares.
Los tioles de la planta y los que fabrican las bacterias de la piel pertenecen a la misma familia química. Si después de entrenar se nota un olor herbáceo o penetrante, no es que el cuerpo produzca olor a marihuana, sino que el microbioma genera variaciones de los mismos compuestos de azufre.