apuesta por el cáñamo

Pakistán apuesta por el cáñamo con su primer marco regulador en Khyber Pakhtunkhwa

Mario Blunt
5 de mayo de 2025 · Actualizado el

Pakistán ha aprobado su primer marco provincial para el cáñamo industrial y el cannabis medicinal, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa (KP). La norma pone en marcha una cadena de suministro regulada tras la legalización de 2024 y forma parte de la apuesta del país por el cáñamo como motor para la agricultura y la industria textil.

La supervisión corresponderá a la Autoridad de Control y Regulación del Cannabis (CCRA), que se encargará de las licencias, del cumplimiento de la normativa y de su aplicación en todo lo relativo al cultivo, la extracción, la producción y la venta de derivados del cáñamo. El límite de THC queda fijado en el 0,3 %, en línea con los estándares internacionales, para que los productos tengan un uso industrial o terapéutico sin efectos psicotrópicos. El Gobierno federal presenta la regulación como un paso hacia una economía del cáñamo que genere empleo, impulse la innovación y abastezca a la industria textil con materia prima nacional.

Una provincia pionera

Desde la legalización del cáñamo industrial en 2020, Khyber Pakhtunkhwa ha liderado la investigación sobre este cultivo con varios proyectos piloto y ha atraído inversión pública y privada. En 2022 empezaron los cultivos experimentales y en 2023 la provincia animó al sector privado a invertir en plantas de procesamiento. Su relieve, su clima y su tradición agrícola la hacen apta para el cáñamo, y algunas empresas locales ya exportan textiles y productos de bienestar.

Licencias de cinco años y multas millonarias

El nuevo régimen exige licencia para todas las actividades del negocio: cultivo y viveros; procesamiento y extracción; alimentos y aplicaciones médicas con CBD; investigación, uso industrial y fabricación de fibras, y transporte y venta al por mayor y al por menor. Las licencias tendrán una validez de cinco años, serán intransferibles y estarán sujetas a inspecciones periódicas.

El marco incluye un sistema fiscal con el que el Estado quiere obtener ingresos, combatir el comercio ilegal y fomentar la innovación. Las infracciones se castigarán con multas de entre 1 millón y 200 millones de rupias (de 3.600 a 720.000 euros, aproximadamente) y con penas de prisión.

Una alternativa al algodón

Pakistán quiere reducir la dependencia de su industria textil de las materias primas importadas. Los fenómenos meteorológicos extremos y el cambio climático han devastado recientemente las cosechas de algodón, y el cáñamo ofrece un ciclo de crecimiento rápido, resistencia al estrés climático y propiedades antibacterianas. Las autoridades y los expertos del sector calculan que los textiles y bioproductos de cáñamo podrían alcanzar un valor de 1.000 millones de euros al año.

Pakistán apuesta por el cáñamo: una nueva era para la agricultura y la industria textil

En Khyber Pakhtunkhwa la agricultura es la base de la economía. Muchos campesinos cultivan trigo, maíz, tabaco y caña de azúcar en pequeñas parcelas y con métodos tradicionales, y se enfrentan a la escasez de agua, la falta de inversión y la inestabilidad de la región. El Gobierno confía en que el cáñamo les permita diversificar cultivos y vender en un mercado internacional con demanda creciente.

Que la apuesta funcione dependerá de cómo se apliquen las nuevas normas, de la inversión en infraestructuras y del apoyo que reciban los productores locales.

Sobre el autor
Mario Blunt escribe sobre cannabis desde 2001. Empezó en papel, en la revista Yerba, y siguió en medios digitales como La Marihuana (lamarihuana.com); ambas cabeceras ya han cerrado. Antes de escribir ya era usuario y defensor del cannabis, y esa experiencia se nota en sus textos sobre regulación, cultivo y cultura cannábica. En Diario420 firma con seudónimo.
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