Varios países podrían legalizar el cannabis en 2026 o dar pasos importantes hacia ello. Tras una década de reformas parciales, modelos híbridos y leyes centradas en el uso medicinal, la regulación integral, con uso adulto incluido, ha dejado de ser una hipótesis en lugares como Alemania, Suiza, México, Colombia o Sudáfrica.
Detrás del debate están la presión social, el crecimiento del mercado, la evidencia científica y la necesidad de controlar un mercado ilícito que sigue creciendo. Este es el estado de la cuestión en los países con más opciones de moverse este año.
Europa: Alemania, Suiza y Portugal
Alemania aprobó una reforma parcial en 2024 y en 2026 podría consolidar la segunda fase de su modelo. Esa etapa incluye clubes de cultivo regulados, parecidos a los CSC españoles pero con controles más estrictos, un mercado piloto con venta controlada en ciudades seleccionadas y una evaluación científica de su impacto que podría justificar una legalización más amplia. Si el país amplía su marco, es probable que otros socios europeos con debates avanzados aceleren los suyos.
Suiza lleva años probando la venta legal en proyectos piloto en ciudades como Zúrich, Basilea o Lausana. Esos programas están aportando datos sobre consumo responsable, efecto en el mercado ilícito, seguridad del producto y comportamiento de los usuarios. Con varios informes ya publicados, el país podría plantear en 2026 una legalización nacional y convertirse en el primero de Europa con un modelo plenamente regulado.
Portugal lleva más de 20 años con el consumo descriminalizado. El siguiente paso que se discute es una legalización con venta regulada al estilo canadiense, con clubes de cultivo supervisados como transición y un enfoque sanitario con fuerte inversión en prevención.
América Latina: México y Colombia
En México, la Suprema Corte declaró inconstitucional la prohibición hace años, pero el Congreso sigue sin regular. La presión judicial podría forzar en 2026 una aprobación legislativa definitiva, con un modelo mixto de autocultivo, asociaciones y mercado comercial, y con la seguridad pública como prioridad. Si lo hace, México sería el tercer país latinoamericano en legalizar el uso recreativo, después de Uruguay y de Colombia, si este último concreta su reforma.
Colombia debate la legalización del cannabis para adultos desde 2023. El proceso ha tenido altibajos, pero podría cerrarse en 2026 con un modelo de control estatal del mercado, participación de las comunidades afectadas por el conflicto y una transición del mercado ilícito al legal. Su industria medicinal y su tradición agrícola facilitarían la aplicación.
Sudáfrica, Nueva Zelanda y Estados Unidos
Sudáfrica ya permite el uso personal y el cultivo privado gracias a una sentencia constitucional. El paso pendiente es una ley integral que regule el comercio, con un mercado orientado a los pequeños productores. Sería el primer país africano con legalización completa, y el potencial exportador pesa en el debate.
Nueva Zelanda perdió por muy poco el referéndum sobre el uso recreativo en 2020. En 2026 podría reabrir el debate en el Parlamento, sin nueva consulta, con un modelo más moderado centrado en la salud pública y con Canadá como referencia. El relevo generacional y la evolución del mercado medicinal empujan en esa dirección.
En Estados Unidos no se espera una legalización federal en 2026, pero sí podrían sumarse estados como Florida, Pensilvania, New Hampshire o Hawái, cada uno con su propio modelo y con la presión social y la recaudación fiscal como motivos comunes.
Nada apunta a una oleada de legalizaciones este año, pero sí a avances en países que pueden servir de referencia. Europa podría consolidar su primer bloque regulado, América Latina sumar nuevos países, y África y Oceanía incorporarse al debate.