Investigadores de la Universidad de Campania “Luigi Vanvitelli” y de la Universidad de Nápoles Federico II han desarrollado un aerosol bucal de THC para pacientes con dolor crónico que no responde a otros tratamientos. El estudio, publicado en el European Journal of Pharmaceutics and Biopharmaceutics, combina pruebas de laboratorio con un pequeño ensayo observacional en 18 pacientes.
El dolor crónico es una de las condiciones más difíciles de tratar en medicina moderna. Afecta a millones de personas y, en muchos casos, no responde adecuadamente a los tratamientos estándar como los opioides, los antidepresivos o los anticonvulsivos. En este contexto, el cannabis medicinal —y en particular el tetrahidrocannabinol (THC)— ha despertado un interés creciente como posible alternativa terapéutica.
Una nanoemulsión que se absorbe mejor
El trabajo se centró en una nanoemulsión, bautizada como THC-NE, para administrar por la boca un extracto de Cannabis sativa elaborado a partir de Bedrocan, una variedad medicinal con alto contenido de THC. El objetivo era sortear los problemas habituales de las terapias con este cannabinoide: su baja solubilidad en agua, una biodisponibilidad variable y una absorción irregular.
Las gotas de la emulsión tenían un tamaño muy homogéneo (unos 73 nanómetros), la fórmula se mantuvo estable a 4 °C durante al menos 90 días y puede aplicarse con un pulverizador estándar.
En el laboratorio, la nanoemulsión liberó THC de forma sostenida, mientras que el extracto en aceite tradicional apenas lo hizo. También atravesó mejor la mucosa bucal porcina y se adhirió con más fuerza a ella, lo que favorece la retención. A las 24 horas, los niveles de THC en el compartimento receptor eran nueve veces superiores a los de la formulación en aceite, señal de una absorción más eficiente.
Qué pasó con los pacientes
Los 18 participantes padecían dolor crónico refractario a los tratamientos convencionales y fueron seguidos una media de 189 días. Su puntuación media de dolor bajó de 8,6 a 5,4 en la Escala Numérica de Calificación. El 83 % logró una reducción de al menos un 20 %, y entre quienes respondieron la mejora media fue del 45 %.
La adherencia fue alta: el 64 % seguía con la terapia a los seis meses. La dosis diaria media fue de 19,1 pulverizaciones, unos 10,7 mg de THC al día.
Se registraron 17 efectos adversos en 11 pacientes, en su mayoría leves o moderados y pasajeros: mareos, sequedad de boca, somnolencia, tos y aumento del apetito. Tres pacientes abandonaron el tratamiento por efectos más intensos (alucinaciones, náuseas y síntomas disociativos). Los autores consideran el perfil de seguridad aceptable y comparable al de otras terapias con THC.
La vía bucal frente a otras formas de administración
La ventaja de la vía bucal es que el THC se absorbe directamente, sin pasar primero por el hígado ni exponer los pulmones, y permite ajustar la dosis a cada paciente.
| Vía de administración | Ventajas | Limitaciones |
|---|---|---|
| Oral (aceites, cápsulas) | Fácil de usar, dosis controlada | Metabolismo hepático reduce eficacia |
| Inhalada (vaporizadores) | Rápido efecto | Variabilidad en dosis y riesgo pulmonar |
| Bucal (aerosol) | Absorción directa, control preciso, discreción | Requiere formulación estable y mucoadhesiva |
Los investigadores describen la nanoemulsión como “un enfoque prometedor y cómodo para el paciente”, pero reconocen que el estudio fue pequeño y exploratorio. Hacen falta ensayos controlados más amplios para confirmar los resultados en el dolor crónico y comprobar la seguridad a largo plazo. Si se demuestra su eficacia en dolencias como el dolor neuropático, la fibromialgia o la esclerosis múltiple, este tipo de aerosoles podría dar lugar a nuevas categorías farmacéuticas en el marco europeo.