Los pacientes con dolor crónico que usaron marihuana medicinal bajo supervisión médica durante 24 semanas mejoraron en dolor, ansiedad, depresión y calidad de vida, según un estudio canadiense publicado en el Canadian Journal of Pain. La investigación, sobre marihuana medicinal y dolor crónico, la dirigió el doctor Hance Clarke, director de Servicios de Dolor de la Red Universitaria de Salud de Toronto, y siguió a pacientes de siete provincias de Canadá.
No fue un ensayo clínico al uso, sino un estudio observacional y prospectivo: los investigadores siguieron a los pacientes en su atención habitual, sin cambiar sus rutinas ni imponer protocolos. Los participantes obtenían el cannabis a través de la plataforma MyMedi.ca, que permite un seguimiento médico continuo, y el equipo midió con herramientas validadas la intensidad del dolor, cuánto interfería en su vida diaria, la ansiedad, la depresión y la calidad de vida.
Mejoras estadísticas, no clínicas
Todos los indicadores mejoraron de forma estadísticamente significativa. Los pacientes declararon menos dolor, menos interferencia en sus actividades cotidianas, menos síntomas de ansiedad y depresión y una mejor percepción de su calidad de vida.
Los investigadores advierten, sin embargo, de que la magnitud de los cambios no llegó a los umbrales mínimos fijados para considerarlos clínicamente relevantes. Eso no invalida los resultados, pero hacen falta ensayos aleatorizados y controlados con placebo para determinar las dosis, las formulaciones y las vías de administración más adecuadas.
La mejora en ansiedad y depresión refuerza la hipótesis de que el cannabis medicinal podría tener un papel complementario en los trastornos mentales asociados al dolor crónico, siempre con supervisión médica. El estudio insiste en ese punto y recuerda que no es una solución universal: los efectos cambian según el paciente, la dosis y el producto.
Sueño, epilepsia y otros fármacos
La investigación va más allá del dolor. En su fase actual, el equipo analiza los cambios en el sueño, los síntomas de epilepsia y si los pacientes reducen el uso de otros medicamentos, como opioides o ansiolíticos.
Karolina Urban, vicepresidenta ejecutiva de Asuntos Científicos y Médicos de Avicanna, considera el trabajo un hito en la investigación del cannabis en entornos clínicos reales. A su juicio, los datos prospectivos recogidos fuera del laboratorio pueden complementar los ensayos tradicionales y orientar la práctica médica.
Canadá fue de los primeros países en legalizar y regular el cannabis, tanto recreativo como medicinal, y estudios como este refuerzan su papel en la investigación clínica con cannabinoides. Los autores, en todo caso, no lo presentan como concluyente y reclaman estudios más rigurosos para fijar protocolos seguros y eficaces.