visión nocturna: así afecta el cannabis

Por qué el cannabis pone los ojos rojos (y qué tiene que ver con el glaucoma)

Mario Blunt
2 de junio de 2025 · Actualizado el

Pocas señales delatan tanto el consumo de cannabis como los ojos rojos. Para algunos es un detalle estético que prefieren esconder; para otros, una anécdota. Lo que casi nadie sabe es por qué ocurre, y la explicación tiene poco que ver con el humo.

Por qué se ponen rojos los ojos

El responsable es el THC, el principal compuesto psicoactivo de la planta. Al actuar sobre los receptores del sistema endocannabinoide, baja la presión arterial y los vasos sanguíneos se dilatan para dejar pasar más sangre. Ocurre en todo el cuerpo, pero en los ojos se nota más porque los capilares son muy finos y están a la vista.

Es algo parecido a lo que le pasa a la piel cuando hacemos ejercicio o pasamos calor. Por eso el efecto aparece igual si el cannabis se fuma, se vaporiza o se come: no depende de la vía de consumo, sino de que el THC llegue a la sangre. El humo puede irritar los ojos, pero no es lo que los enrojece.

¿Es peligroso?

No. El enrojecimiento es temporal, no daña el ojo y no afecta a la vista. Suele desaparecer en una a tres horas. Lo que sí puede aparecer a la vez es cierta sequedad ocular, con picor, sensación de arenilla o molestias con la luz, que se alivian con unas gotas lubricantes.

Si los ojos rojos vienen acompañados de dolor intenso, visión borrosa o mucha inflamación, probablemente se trate de otro problema y conviene que lo vea un especialista.

La relación con el glaucoma

El mismo mecanismo explica uno de los usos médicos más estudiados del cannabis. El glaucoma es una enfermedad en la que sube la presión dentro del ojo hasta dañar el nervio óptico, y el THC la reduce. Hay estudios que lo demuestran desde la década de 1970.

El problema es que el efecto dura solo unas horas, así que un paciente tendría que consumir varias veces al día para mantenerlo. Por eso el cannabis no es hoy un tratamiento de primera línea para el glaucoma, aunque sigue siendo un campo de investigación activo.

Cómo evitarlo o reducirlo

El CBD, a diferencia del THC, no dilata los vasos del ojo, de modo que las variedades ricas en CBD y con poco THC provocan menos enrojecimiento. También ayudan las dosis pequeñas de THC y evitar los concentrados más potentes, que intensifican el efecto.

Para quien quiera disimularlo, las gotas oftálmicas de venta libre contraen los vasos y reducen el enrojecimiento. Beber suficiente agua evita que la sequedad empeore, y los comestibles o el vaporizador, aunque no impiden la vasodilatación, ahorran la irritación del humo. Y si no hay prisa, basta con esperar: en unas horas los ojos vuelven a su color normal.

Sobre el autor
Mario Blunt escribe sobre cannabis desde 2001. Empezó en papel, en la revista Yerba, y siguió en medios digitales como La Marihuana (lamarihuana.com); ambas cabeceras ya han cerrado. Antes de escribir ya era usuario y defensor del cannabis, y esa experiencia se nota en sus textos sobre regulación, cultivo y cultura cannábica. En Diario420 firma con seudónimo.
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