cannabis medicinal: un aliado

Cinco enfermedades poco conocidas en las que se investiga el cannabis medicinal

Mario Blunt
29 de mayo de 2025 · Actualizado el

El cannabis medicinal se asocia sobre todo al dolor, la ansiedad o las náuseas de la quimioterapia, pero la investigación lo ha probado en otras enfermedades menos comentadas. El síndrome de Tourette, la enfermedad inflamatoria intestinal, el trastorno de estrés postraumático, el glaucoma y la recuperación tras un ictus son cinco de ellas, con resultados positivos en distintos estudios, aunque de solidez desigual.

Tics, intestino y trauma

El síndrome de Tourette (ST) es un trastorno del neurodesarrollo que suele aparecer en la infancia y provoca tics, movimientos y sonidos repetitivos e involuntarios que van del parpadeo o el carraspeo a frases complejas. Con frecuencia se acompaña de ansiedad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o conductas obsesivo-compulsivas. Se trata con antipsicóticos y terapia conductual, pero los fármacos pueden causar sedación, aumento de peso y embotamiento mental.

El THC actúa sobre el sistema endocannabinoide, que regula la liberación de dopamina, y el exceso de señalización dopaminérgica es una de las causas de los tics. Según los ensayos clínicos, los pacientes tratados con THC tienen menos tics y mejoran su sueño y su ansiedad, sin el embotamiento ni la somnolencia intensa de algunos fármacos, aunque la dosis y la vía de administración son determinantes para evitar efectos secundarios.

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) agrupa la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, dos dolencias autoinmunes crónicas que inflaman y ulceran el tubo digestivo y causan diarrea persistente, dolor abdominal, fatiga, sangrado y pérdida de peso. Muchos pacientes no encuentran alivio suficiente con esteroides, inmunosupresores y terapias biológicas. El CBD y el THC actúan sobre receptores del intestino y de las células inmunitarias y moderan la respuesta inmunitaria. Diversos estudios han visto que los pacientes que usan cannabis tienen síntomas menos intensos, dependen menos de otros fármacos, duermen y comen mejor y logran más remisiones a largo plazo.

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede aparecer tras una agresión, un accidente, un desastre natural o el combate, y se manifiesta con recuerdos intrusivos, pesadillas, embotamiento emocional y una respuesta exagerada al estrés. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) no funcionan en todos los pacientes. El sistema endocannabinoide interviene en la regulación emocional, la extinción del miedo y la consolidación de la memoria, y se ha observado que el THC y el CBD pueden reducir la ansiedad y los pensamientos intrusivos y mejorar el sueño. Por eso algunos especialistas y organizaciones que atienden a veteranos de guerra lo recomiendan a quienes no mejoran con la medicación habitual.

Presión ocular y daño cerebral

El glaucoma daña de forma progresiva el nervio óptico por el aumento de la presión intraocular (PIO) y, sin tratamiento, puede dejar una pérdida de visión irreversible. Desde los años 70 se sabe que el THC baja la presión ocular y mejora el riego sanguíneo del ojo. El efecto, sin embargo, dura poco y obliga a dosis frecuentes, por lo que se investigan formulaciones como gotas oftálmicas con cannabinoides que eviten los efectos psicoactivos.

El ictus se produce cuando se interrumpe el flujo de sangre al cerebro, y puede dejar parálisis, problemas del habla o pérdida de memoria. Los cannabinoides, sobre todo el CBD, tienen propiedades neuroprotectoras y antioxidantes. En estudios preclínicos, el CBD ha reducido el tamaño del infarto cerebral hasta en un 50 %, frente al 2 % de los fármacos convencionales. El cannabis también puede aliviar secuelas como el dolor crónico, la espasticidad y el insomnio.

Buena parte de estas pruebas procede de estudios pequeños o en animales, y la investigación sigue en marcha. En todos los casos, el tratamiento tiene que ajustarse a cada paciente en dosis, vía de administración y perfil de cannabinoides.

Sobre el autor
Mario Blunt escribe sobre cannabis desde 2001. Empezó en papel, en la revista Yerba, y siguió en medios digitales como La Marihuana (lamarihuana.com); ambas cabeceras ya han cerrado. Antes de escribir ya era usuario y defensor del cannabis, y esa experiencia se nota en sus textos sobre regulación, cultivo y cultura cannábica. En Diario420 firma con seudónimo.
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