Un estudio realizado en Israel con 50 pacientes con neuropatía diabética y cinco años de seguimiento ha registrado una fuerte reducción del dolor con cannabis medicinal inhalado. Los participantes, que no habían respondido a los tratamientos convencionales, consumieron además mucha menos morfina, y los efectos secundarios fueron leves.
La neuropatía diabética es un daño crónico en los nervios causado por niveles altos de glucosa en sangre, que provoca dolor intenso y sensaciones anormales. Afecta al 50 % de las personas con diabetes en algún momento de su vida. Los opioides y otros analgésicos no suelen funcionar bien y conllevan riesgos como la adicción y la tolerancia. En este grupo de pacientes, los resultados apuntan a que el cannabis supera a los opioides como alternativa.
Cómo se hizo el estudio
Todos los participantes tenían una neuropatía resistente al tratamiento convencional, con al menos tres intentos fallidos. Recibieron cannabis medicinal inhalado con THC al 20 % y CBD inferior al 1 %, en dosis ajustadas a cada paciente. Los investigadores eligieron la inhalación porque actúa rápido en los episodios de dolor agudo.
Para medir los resultados usaron tres indicadores:
| Indicador | Valor inicial | Valor final | Mejora |
|---|---|---|---|
| BPI (dolor neuropático, escala 0–10) | 9 | 2 | -7 puntos |
| LANSS (síntomas neuropáticos, escala 0–24) | 19,4 | 10,2 | -9,2 puntos |
| HbA1c (glucosa promedio en sangre) | 9,77 % | 7,79 % | -2 puntos |
Menos morfina y mejor control de la glucosa
Además de bajar el dolor y los síntomas neuropáticos, el tratamiento redujo de forma significativa el consumo de opioides, en el equivalente a 62 dosis de morfina menos por paciente. Solo el 15,4 % refirió efectos secundarios leves, como sequedad de boca, y la mejoría se mantuvo estable durante todo el seguimiento. La HbA1c, que refleja la glucosa media en sangre, también bajó.
Los autores sugieren que las propiedades neuroprotectoras del cannabis podrían frenar la progresión del daño nervioso. Reconocen, sin embargo, que su mecanismo de acción a través de los receptores CB1 y CB2 no se conoce del todo, y proponen nuevos estudios con biomarcadores para personalizar la terapia. Se trata, además, de una muestra de 50 pacientes.