En los estados de Estados Unidos que han abierto dispensarios de marihuana recreativa, las tasas de suicidio entre los adultos de más de 45 años han bajado de forma modesta pero estadísticamente significativa. Es la conclusión de un trabajo publicado por la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER), firmado por economistas de salud pública, que analiza más de dos décadas de estadísticas estatales.
El estudio plantea si la marihuana recreativa puede reducir el suicidio en adultos mayores cuando el acceso es legal y efectivo, más allá del papel. Todavía no ha sido revisado por pares.
Qué analizaron los investigadores
Los autores examinaron los recuentos mensuales de suicidios en todos los estados del país entre 2000 y 2022 y los cruzaron con la fecha de apertura de las tiendas de cannabis recreativo. El descenso fue mayor entre los hombres, que tienen tasas de suicidio más altas y recurren más al cannabis para tratar el dolor crónico.
No encontraron indicios de que el acceso al cannabis aumentara los suicidios, una preocupación habitual entre los contrarios a la legalización. Tampoco vieron el mismo efecto en los adultos jóvenes, lo que sugiere que el impacto varía según la edad y las necesidades clínicas de cada grupo.
Para no atribuir al cannabis lo que podría deberse a otras causas, controlaron los impuestos sobre la cerveza y el tabaco, las políticas sobre opioides (límites de prescripción, leyes sobre farmacias y programas de seguimiento) y distintos factores económicos y demográficos.
Dolor crónico y acceso real
Los investigadores proponen varias explicaciones. La primera es el dolor crónico: según el estudio, el dolor físico persistente está poco reconocido como causa de suicidio en la literatura científica, y el cannabis podría aliviarlo. La segunda tiene que ver con el acceso: el descenso solo apareció en los estados con dispensarios en funcionamiento, no en aquellos donde la legalización aún no se había traducido en tiendas abiertas. Por último, citan los beneficios del CBD y el THC en distintas afecciones, del dolor a los trastornos del ánimo.
Si se confirman, los resultados tendrían lectura política. Apuntan a que la marihuana recreativa podría ayudar indirectamente a prevenir el suicidio en personas con dolor crónico y vulnerabilidad emocional, a que legalizar no basta si no hay acceso real a productos seguros y regulados, y a que las políticas deben tener en cuenta a los adultos mayores, no solo a los jóvenes.
Otros estudios sobre cannabis y envejecimiento
El trabajo se suma a otras investigaciones recientes sobre el cannabis en personas mayores. Un estudio financiado por el Gobierno federal de EE. UU. con más de 37.000 participantes del Reino Unido, de entre 44 y 81 años, encontró que los consumidores de cannabis obtenían sistemáticamente mejores resultados que los no consumidores en pruebas cognitivas.
Otro estudio longitudinal, que siguió a más de 5.000 hombres durante 44 años, concluyó que el consumo de cannabis no se asocia con un deterioro cognitivo significativo; de hecho, los consumidores mostraron un deterioro menor desde la primera edad adulta hasta la mediana edad. Ambos resultados contradicen la idea tradicional de que el cannabis perjudica la función cerebral.