El cannabigerol (CBG), uno de los cannabinoides menos conocidos de Cannabis sativa L., reduce la inflamación al bloquear dos rutas de señalización celular, según un nuevo trabajo científico realizado en células y en ratones. El estudio describe con detalle los mecanismos del efecto antiinflamatorio del CBG, un compuesto que, a diferencia del THC, no es psicoactivo y que ha recibido mucha menos atención que el CBD.
Las dos rutas implicadas son MAPK y NF‑κB, que activan los genes responsables de producir mediadores inflamatorios. Según los resultados, el CBG frena ambas y reduce de forma significativa la respuesta inflamatoria.
Cómo se hizo el estudio
En la parte de laboratorio, los investigadores usaron macrófagos RAW 264.7, células inmunitarias que reaccionan con fuerza ante estímulos inflamatorios. Las activaron con lipopolisacárido (LPS), un compuesto que provoca una inflamación intensa, y midieron la producción de óxido nítrico (NO), TNF‑α, IL‑6 y PGE2.
En animales recurrieron a un modelo clásico: el edema inducido por carragenina en la pata de ratón. Ahí evaluaron la hinchazón, la llegada de células inflamatorias al tejido y la expresión de proteínas inflamatorias. Los resultados fueron coherentes en los dos modelos.
Los mecanismos que bloquea el CBG
La vía MAPK regula la producción de citoquinas inflamatorias. El CBG redujo la activación de tres de sus proteínas, ERK, JNK y p38, que funcionan como interruptores que amplifican la inflamación. Al bloquearlas, frena la cascada desde el principio.
NF‑κB es uno de los grandes reguladores de la inflamación. El CBG impidió que este factor entrara en el núcleo celular y redujo la expresión de los genes inflamatorios que dependen de él. Para los autores, eso indica que el compuesto actúa a nivel genético y molecular, más allá de los síntomas.
En las células bajaron el NO, el TNF‑α, la IL‑6 y la PGE2. En los ratones hubo menos hinchazón, menos infiltración de células inflamatorias y menos marcadores inflamatorios en los tejidos. El efecto dependía de la dosis: cuanto mayor era la concentración de CBG, mayor la respuesta. Además, el CBG no activa los receptores CB1, por lo que no altera el estado mental.
Posibles aplicaciones
Según el trabajo, el CBG tiene potencial terapéutico para enfermedades inflamatorias y actúa sobre rutas celulares concretas y bien conocidas. Los autores lo consideran candidato para estudiar en artritis, enfermedades inflamatorias intestinales, dermatitis, dolor inflamatorio y enfermedades autoinmunes, y como base para desarrollar fármacos con CBG o extractos estandarizados.
Los resultados proceden de cultivos celulares y de un modelo de inflamación en ratones. Falta comprobar en ensayos clínicos si el efecto se reproduce en personas con inflamación crónica.