El cannabidiol (CBD) funciona como repelente e incluso como insecticida contra el mosquito Aedes aegypti, según un estudio publicado en la revista Insects. El trabajo presenta el CBD como un repelente natural extraído del cáñamo frente a una especie que transmite el dengue, el zika y la fiebre amarilla.
Hasta ahora el compuesto se conocía sobre todo por su efecto relajante, su uso para dormir mejor y las cremas contra el dolor muscular. La investigación apunta a una aplicación distinta, con un insecto que preocupa a las autoridades sanitarias.
Un mosquito resistente a los insecticidas
El Aedes aegypti, conocido como mosquito de la fiebre amarilla, se ha vuelto resistente a muchos de los insecticidas convencionales. Eso obliga a buscar alternativas más eficaces y menos tóxicas para evitar sus picaduras y las enfermedades que transmite.
El cambio climático, además, está extendiendo su hábitat a nuevas zonas, entre ellas Europa. En Italia ya es un problema en algunas regiones, lo que demuestra que la amenaza ha dejado de ser exclusiva de los trópicos.
Qué ventajas tendría frente a los químicos
Los repelentes habituales pierden eficacia y a menudo llevan productos químicos agresivos. El CBD sería una opción más suave para la piel. También podría ser menos dañino para el entorno: los insecticidas tradicionales no distinguen entre especies y afectan a insectos necesarios para los ecosistemas, como las abejas, mientras que un compuesto natural podría actuar de forma más selectiva sobre los mosquitos.
Queda por ver cómo se traduciría en productos de uso doméstico o en programas de salud pública. Su origen vegetal lo hace atractivo para quienes buscan alternativas a los productos químicos industriales, y los autores plantean que la línea merece más investigación.