Cannabis y bienestar emocional

La felicidad de las personas en recuperación que consumen cannabis mejora un 11 % en un año

Mario Blunt
24 de abril de 2025 · Actualizado el

Las personas en recuperación de trastornos por consumo de sustancias que consumen cannabis se declaran al principio menos felices que las que no lo hacen, pero su felicidad mejora con el tiempo. Es la conclusión de un estudio publicado en Scientific Reports que analiza la relación entre cannabis y bienestar emocional en personas con trastorno por consumo de opioides (TUO) y personas que se inyectan drogas (PID).

El trabajo parte de una idea: en estos grupos, la recuperación no depende solo de dejar las sustancias, sino también de mejorar el bienestar psicológico y los vínculos sociales, imprescindibles para afrontar la vida sin el consumo habitual.

Menos felices al principio

Participaron 967 personas, de las que el 64 % había consumido cannabis en el último mes. Al inicio, los consumidores mostraban niveles de felicidad un 24 % más bajos que los no consumidores, lo que indica que el cannabis, consumido sin control, no aporta por sí solo más bienestar.

Los autores relacionan ese resultado con patrones de consumo más amplios y con la automedicación. Muchos participantes usaban varias sustancias a la vez, lo que reflejaba no tanto un uso recreativo del cannabis como una lucha de fondo con la adicción y los problemas psicológicos.

Un 11 % más al cabo de un año

Con el tiempo, la tendencia cambió. Al cabo de un año, la felicidad declarada por los consumidores de cannabis había aumentado un 11 %.

Otras investigaciones han descrito beneficios en personas que incorporan el cannabis a programas estructurados de recuperación: menos ansias de consumir sustancias peligrosas como los opioides, mejor sueño y salud mental y mayor adherencia a los tratamientos. En ese marco, el cannabis se plantea como una herramienta complementaria de reducción de daños, no como una solución milagrosa, frente a los enfoques centrados solo en la abstinencia.

Algunos programas de recuperación cuestionan la idea del cannabis como «droga de entrada» y lo ven como un puente hacia una vida más estable para quienes fracasan con los modelos basados únicamente en la abstinencia. Sus defensores proponen medir el éxito de la recuperación por el bienestar general, incluida la felicidad, y no solo por la abstinencia, siempre con un uso guiado y bajo supervisión médica.

Sobre el autor
Mario Blunt escribe sobre cannabis desde 2001. Empezó en papel, en la revista Yerba, y siguió en medios digitales como La Marihuana (lamarihuana.com); ambas cabeceras ya han cerrado. Antes de escribir ya era usuario y defensor del cannabis, y esa experiencia se nota en sus textos sobre regulación, cultivo y cultura cannábica. En Diario420 firma con seudónimo.
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