Un nuevo ensayo clínico publicado en Journal of Psychopharmacology aporta una visión mucho más completa sobre cómo el cannabis afecta a nuestra memoria. Hasta ahora, la mayoría de investigaciones se habían centrado en tareas simples, como recordar listas de palabras. Pero este estudio va mucho más allá y muestra que la intoxicación por cannabis puede alterar múltiples sistemas de memoria que usamos constantemente en la vida diaria.
Un análisis más profundo que los anteriores
El trabajo, liderado por Carrie Cuttler y Ryan McLaughlin, investigadores de la Universidad Estatal de Washington, reclutó a 120 consumidores habituales de cannabis. En un ensayo doble ciego, los participantes inhalaron un placebo, 20 mg de THC o 40 mg. Después, se sometieron a una batería de pruebas que evaluaban siete tipos distintos de memoria: verbal, visoespacial, prospectiva, de la fuente, episódica, de falsos recuerdos y de orden temporal.
Lo sorprendente es que no hubo diferencias relevantes entre consumir 20 mg o 40 mg de THC. Es decir, incluso dosis moderadas ya generan un impacto notable.
Resultados: deterioro en la mayoría de las funciones evaluadas
Los participantes que consumieron THC rindieron peor que el grupo placebo en 15 de las 21 pruebas. Esto apunta a un deterioro generalizado, no a un efecto aislado.
Entre los déficits más llamativos destacan:
- Aumento de falsos recuerdos: los consumidores tendían a “recordar” palabras que nunca habían escuchado.
- Problemas con la memoria de la fuente: les costaba identificar de dónde provenía una información (una conversación, un medio fiable, contenido online…).
- Dificultades en la memoria prospectiva: recordar hacer algo más tarde, como acudir a una cita o completar una tarea pendiente.
Como señala Cuttler, estas son funciones que usamos constantemente sin darnos cuenta. Si dependes de recordar algo importante más tarde, estar bajo los efectos del cannabis puede jugar en tu contra.
¿Qué pasa con la memoria episódica?
Curiosamente, la memoria episódica —la que nos permite recordar experiencias personales— no mostró un deterioro significativo en este estudio. Aun así, los autores advierten que no se puede sacar una conclusión definitiva: otros trabajos han encontrado resultados distintos, e incluso mejoras en ciertos contextos. Es un terreno donde aún queda mucho por investigar.
Un estudio clave para entender el impacto real del cannabis
Este trabajo destaca por su amplitud y por analizar varios sistemas de memoria en paralelo, algo que no se había hecho antes con este nivel de detalle. Sus resultados sugieren que los efectos del cannabis sobre la memoria son más complejos y profundos de lo que se pensaba.
Para quienes consumen cannabis de forma habitual, o para quienes trabajan en salud mental, educación o prevención, este estudio aporta una pieza importante del puzzle: la intoxicación aguda puede afectar a la capacidad de recordar, identificar información y planificar acciones futuras, funciones esenciales para desenvolverse en el día a día.