Añadir aceite de cáñamo o subproductos de sus semillas a la comida para perros puede mejorar la salud digestiva sin alterar negativamente la microbiota intestinal. Así lo recoge un estudio de la Universidad de Kasetsart, en Tailandia, publicado en la revista Veterinary Sciences.
El hallazgo llega en un momento en que la nutrición canina incorpora ingredientes funcionales y los dueños de mascotas buscan opciones naturales con beneficios demostrados. El cáñamo en la alimentación canina es una de ellas.
Tres dietas durante 90 días
Los investigadores hicieron un ensayo controlado con 24 perros mestizos repartidos en tres grupos. Uno comió una dieta con un 11% de subproducto de semillas de cáñamo rico en fibra; otro, una con un 2% de aceite de semillas de cáñamo; y el tercero, una dieta de control sin cáñamo.
Durante 90 días se tomaron muestras fecales antes del experimento, a los 30 días y al final. Mediante secuenciación genética se analizaron la composición y la diversidad de la microbiota intestinal.
Los perros que tomaron aceite de cáñamo mostraron un aumento significativo en la riqueza de especies microbianas, un indicador de salud intestinal, y más bacterias de la familia Lactobacillaceae, conocidas por su papel en la digestión y la protección frente a patógenos. En el grupo de la fibra aumentaron las Actinobacteriota, otro grupo bacteriano asociado a funciones digestivas positivas.
El estudio identificó además un conjunto estable de 19 bacterias presentes durante todo el experimento, y hacia el día 90 la microbiota se había estabilizado en todos los grupos. Según los autores, las fracciones de semilla de cáñamo modulan la microbiota de forma distinta según la formulación, aceite o fibra, pero sin alterar la estabilidad del sistema intestinal, por lo que consideran que pueden incluirse con seguridad en la dieta de los perros.
Lo que se sabe del CBD y del cáñamo en otros animales
El trabajo se suma a otras investigaciones sobre el cannabis y sus derivados en animales. Una revisión sistemática reciente concluyó que el CBD (cannabidiol) muestra de forma consistente potencial anticancerígeno en distintos tipos de cáncer, tanto en personas como en perros.
El Consejo Nacional de Suplementos para Animales (NASC) publicó en 2024 un estudio que respalda la seguridad del CBD a largo plazo en perros, en los que se usa contra la ansiedad, el estrés, las enfermedades de la piel, las convulsiones, la artritis y el dolor crónico. También hay indicios de que el CBD puede contrarrestar los efectos nocivos del THC en casos de ingesta accidental, un problema cada vez más común.
En el ganado, investigaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) mostraron que las vacas alimentadas con torta de semillas de cáñamo no acumulan niveles significativos de THC o CBD, lo que garantiza la seguridad de la carne. Otro estudio de 2022 observó que el cáñamo reduce el estrés en el ganado vacuno, y trabajos en caballos sugieren que el CBD puede aliviar el dolor y la ansiedad.