El doctor Stefan Broselid, fundador y director científico de ECS Restore, ha solicitado una patente para una formulación no cannabinoide pensada para tratar la disfunción del sistema endocannabinoide (SEC). Con ella, su empresa intenta pasar de la hipótesis científica a un producto con aplicación clínica.
Hablar de una revolución del sistema endocannabinoide es prematuro: por ahora hay una solicitud de patente y un biomarcador en desarrollo. Pero la propuesta de Broselid va más allá de la medicina basada en cannabis, porque busca algo que hoy no existe, una forma práctica de medir cómo funciona ese sistema en cada paciente.
Un sistema que regula casi todo y se mide mal
El sistema endocannabinoide, conocido también como ECS por sus siglas en inglés, es una red biológica que interviene en el sueño, el apetito, el dolor, el estado de ánimo y la homeostasis. Broselid lo define como “fundamental para la fisiología humana” y “regulador de prácticamente todos los sistemas principales del cuerpo”. Aun así, sigue siendo uno de los sistemas menos estudiados.
Desde hace décadas se sabe que los endocannabinoides se fabrican a partir de las grasas de las membranas celulares, de modo que la calidad de las grasas de la dieta influye en la señalización. Estudios recientes añaden que señales metabólicas como la insulina podrían regular la cantidad de receptores CB1, una de las piezas centrales del SEC. Si se confirma, el sistema dejaría de verse solo como el objetivo de los cannabinoides y pasaría a entenderse como un sistema que se adapta a los nutrientes y al metabolismo.
La patente y el ejemplo de la tolerancia
Broselid presentó la patente a principios de este año. Su objetivo es una formulación capaz de restaurar la función del SEC sin recurrir a compuestos derivados del cannabis.
Para explicarlo recurre a la tolerancia al cannabis medicinal. Los estudios de neuroimagen PET muestran que los consumidores diarios crónicos tienen un 20 % menos de disponibilidad del receptor CB1 que quienes no consumen. La recuperación sigue una curva conocida: mejora a las 48 horas y vuelta al nivel basal en unos 28 días. Como no hay herramientas clínicas para seguir ese proceso, los pacientes no saben en qué punto de la curva están y ajustan la dosis a ojo, con el riesgo de quedarse cortos o de pasarse.
Un biomarcador para el receptor CB1
Hoy no existe ningún método clínico práctico para evaluar el estado funcional del CB1, un receptor implicado en el metabolismo, el estrés, la recuperación y la adaptación. Ninguna prueba informa sobre él como la hemoglobina glicosilada (HbA1c) informa sobre la glucosa en sangre. Broselid trabaja en un biomarcador fisiológico no invasivo que permita deducir cambios en la función del SEC y, con ello, ajustar mejor los tratamientos, sean o no cannabinoides.
“La medicina avanza cuando la biología se vuelve medible”, declaró Broselid a Business of Cannabis. “Podemos medir el metabolismo de la glucosa, la aptitud cardiovascular y los marcadores inflamatorios, pero carecemos de herramientas prácticas para comprender el estado funcional del sistema endocannabinoide”.
Si la patente prospera y la formulación demuestra eficacia, ECS Restore podría abrirse un hueco en la biotecnología médica europea, con aplicaciones en farmacología, nutrición y bienestar. El enfoque desplaza además la atención desde los compuestos de la planta hacia el sistema biológico sobre el que actúan. Todo depende, de momento, de que el biomarcador y la formulación se validen.