historia detrás de RAW®

De Gainesville a Valencia: la historia detrás de RAW®, el papel de liar de Joshua Kesselman

Mario Blunt
15 de diciembre de 2025 · Actualizado el

Joshua Kesselman, fundador de RAW®, no eligió el nombre de su marca de papel de liar tras un estudio de marketing. Lo sacó de la crudeza de una letra de hip-hop: la palabra RAW le pareció la mejor forma de expresar lo que buscaba transmitir, honestidad, intensidad y comunidad. La historia detrás de RAW® arranca en una tienda de Florida y termina en una fábrica valenciana.

Un coleccionista con tienda en Gainesville

Antes de fundar la marca, Kesselman era un joven neoyorquino obsesionado con los papeles de liar. Llegó a reunir más de 2.000 paquetes en carpetas y bolsas, que intercambiaba con otros coleccionistas cuando aún no existía internet. En 1993 abrió en Gainesville (Florida) su primera tienda, Knuckleheads Tobacco & Gifts, surgida de un proyecto universitario. Con pocos medios, la convirtió en un punto de encuentro abierto 24 horas para fumadores.

El negocio se vino abajo con una redada federal: la venta de bongs era ilegal y sus tiendas cerraron. A raíz de aquello decidió dedicarse solo al papel de liar, un producto legal que, a su juicio, se podía reinventar.

La idea le llegó al probar cigarrillos “naturales” envueltos en papel blanqueado. El sabor le pareció áspero y artificial, y al repasar su colección comprobó que el papel que tenía en la cabeza (fino, translúcido, marrón y sin aditivos) no existía. La fórmula de RAW® sería sencilla: celulosa vegetal y un poco de almidón, sin blanqueadores ni carbonatos.

La fábrica valenciana

Convencer a los fabricantes no fue fácil. Un papel marrón y translúcido rompía con una costumbre de siglos en la que el blanco simbolizaba pureza. Al final, una planta aceptó producirlo a cambio de que Kesselman se comprometiera a una compra millonaria. Invirtió todos sus ahorros y encargó enormes rollos madre.

Su búsqueda le llevó a la Comunitat Valenciana, donde conoció a José Emilio, heredero de una tradición papelera vinculada a la marca Marfil. Juntos desarrollaron papeles como Elements y Juicy Jay, combinando técnicas artesanales con nuevas fórmulas. La fábrica de José Emilio se convirtió en el centro de producción de RAW® y en 2019 pasó a manos de la familia Kesselman.

Del hip-hop a las redes sociales

Para el lanzamiento, Kesselman recurrió a ferias, a anuncios en High Times y, sobre todo, a repartir el papel en círculos de fumadores. Raperos como Curren$y y Wiz Khalifa lo mencionaron en sus canciones sin contrato ni pago de por medio, y la marca se hizo un hueco en el hip-hop y en la cultura cannábica.

Durante la pandemia, el empresario empezó a publicar vídeos en redes sociales en los que enseña trucos clásicos y desmiente mitos del sector. Hoy sigue atendiendo como dependiente, viaja, colecciona máquinas antiguas y defiende la diferencia entre sus papeles y las imitaciones. Su relación con el papel viene de la infancia, cuando vio desaparecer uno en un truco de magia.

Sobre el autor
Mario Blunt escribe sobre cannabis desde 2001. Empezó en papel, en la revista Yerba, y siguió en medios digitales como La Marihuana (lamarihuana.com); ambas cabeceras ya han cerrado. Antes de escribir ya era usuario y defensor del cannabis, y esa experiencia se nota en sus textos sobre regulación, cultivo y cultura cannábica. En Diario420 firma con seudónimo.
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