“Aceite de CBG (cannabigerol) junto a un tensiómetro: estudio sobre CBG e hipertensión”

CBG e hipertensión: 5 claves sorprendentes del nuevo estudio polaco

Mario Blunt
5 de noviembre de 2026

CBG e hipertensión. Si hace cinco años me hubieran dicho que iba a escribir esas tres palabras juntas en un titular, me habría reído. Llevo media vida siguiendo lo que la ciencia descubre sobre el cannabis y el cannabigerol siempre fue el hermano pequeño, el que aparecía en la letra pequeña de los análisis de laboratorio. Pero un estudio publicado a principios de octubre me ha obligado a mirarlo con otros ojos, porque apunta a algo muy concreto: el CBG podría ayudar a bajar la tensión.

El trabajo lo firma un equipo de la Universidad Médica de Białystok, en Polonia, y publicó el 6 de octubre de 2026 en la revista Molecules. Lo he leído con calma, con lápiz en mano como en los viejos tiempos, y te cuento las cinco claves que me parecen más importantes. También te cuento, porque es mi obligación, dónde hay que levantar el pie del acelerador.

CBG e hipertensión: aceite de cannabigerol junto a un tensiómetro

¿Qué es el CBG y por qué ahora todo el mundo habla de él?

El CBG, o cannabigerol, es un cannabinoide que no coloca. Muchos lo llamamos la “molécula madre”, y no es una forma de hablar: la planta fabrica primero el ácido cannabigerólico (CBGA) y a partir de él obtiene el THC, el CBD y el CBC. Por eso en la mayoría de variedades adultas apenas queda CBG, porque casi todo se ha transformado por el camino.

Durante años eso lo convirtió en un cannabinoide caro y difícil de estudiar. Lo que ha cambiado es que ahora existen genéticas ricas en CBG y extracciones más baratas, y en cuanto hay producto, llegan los investigadores. Ya os hablé aquí de su potencial antiinflamatorio, y la parte cardiovascular es el siguiente capítulo.

Por qué la hipertensión importa tanto (y por qué es tan traicionera)

Antes de entrar en el estudio, conviene ponerle tamaño al problema. Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de una de cada tres personas adultas en el mundo tiene la tensión alta, y una buena parte no lo sabe. No duele, no avisa, y mientras tanto va castigando las arterias, el corazón, los riñones y el cerebro. Es uno de los grandes factores de riesgo de infarto y de ictus.

Por eso, cuando aparece un estudio serio sobre CBG e hipertensión, merece que le prestemos atención. Y por eso mismo hay que leerlo con muchísimo cuidado: estamos hablando de una enfermedad que, mal llevada, mata.

El estudio de Białystok sobre CBG e hipertensión, en pocas palabras

Los investigadores polacos plantearon tres preguntas. La primera, qué le pasa a la presión arterial y al pulso cuando se administra CBG. La segunda, cómo responden las arterias. Y la tercera, si el CBG, solo o junto al CBD, influye en las plaquetas y en la formación de coágulos.

Para las dos primeras trabajaron con ratas: unas con hipertensión espontánea, que es el modelo clásico para estudiar la tensión alta, y otras con la tensión normal. Para la tercera usaron sangre humana en el laboratorio. Vamos con lo que encontraron.

Clave 1: el CBG baja la presión arterial, y más en quien la tiene alta

A las ratas les pusieron CBG en vena a dosis crecientes de 1, 3 y 10 mg/kg. La relación entre el CBG y la presión arterial fue clara: cuanta más dosis, más bajaba la tensión y más bajaba el pulso.

Con la dosis más alta, en las ratas hipertensas la sistólica cayó una media de 27 mmHg y la diastólica 29 mmHg, y el corazón pasó a latir unas 23 veces menos por minuto. En las ratas sanas también bajó, pero mucho menos, unos 11 mmHg de sistólica.

Para mí este es el dato más interesante de todo el trabajo. El CBG actuó con más fuerza justo donde hacía falta. Hay otra diferencia que me llamó la atención: en los animales sanos el efecto se esfumó en pocos minutos, mientras que en los hipertensos, diez minutos después, la presión seguía un 6 % por debajo de donde empezó.

Es un efecto corto, nadie lo niega. Pero da pistas para trabajar en formulaciones de acción más larga, que es lo que haría falta para hablar algún día de un uso real.

Clave 2: el cannabigerol relaja las arterias, aunque el daño previo cuenta

Para entender por qué baja la tensión, el equipo estudió tejido de aorta y de arterias mesentéricas pequeñas. Estas últimas son las que más pesan a la hora de regular la resistencia al paso de la sangre, así que son las que de verdad importan cuando hablamos de hipertensión.

El cannabigerol hizo que las paredes de los vasos se relajaran y se abrieran, lo que se conoce como vasorrelajación. Pero el resultado dependió mucho del estado de la arteria. En las arterias pequeñas sanas la relajación llegó al 98 %. En las hipertensas se quedó en el 73 %.

La explicación más probable es la disfunción endotelial. La propia hipertensión va desgastando la capa interna de las arterias, el endotelio, y eso hace que respondan peor a cualquier estímulo que intente relajarlas. Dicho de otra forma, cuanto más dañado está el vaso, menos margen tiene el CBG para actuar. Es una lección que vale para casi todo en salud cardiovascular: cuanto antes se cuida, mejor responde.

Clave 3: actúa por dos vías a la vez

Los autores proponen que el CBG funciona por un doble mecanismo. Por un lado, a través del sistema nervioso central, que es el que manda sobre el tono de los vasos y el ritmo del corazón. Por otro, directamente sobre las células musculares de la pared de las arterias.

Esto encaja con algo que se sabe desde hace más de una década. En 2010, un trabajo publicado en el British Journal of Pharmacology describió el CBG como un agonista muy potente de los receptores alfa-2 adrenérgicos. Si el nombre te suena raro, piensa que hay fármacos antihipertensivos que actúan precisamente sobre esos receptores, calmando la señal del sistema nervioso que aprieta los vasos y acelera el corazón. Que el CBG baje a la vez la tensión y el pulso tiene bastante sentido visto así.

Lo digo con prudencia, porque el estudio polaco no demuestra que ese sea el mecanismo exacto. Pero cuando dos piezas de puzle encajan, yo por lo menos tomo nota.

Clave 4: CBG y CBD juntos frenan a las plaquetas

Esta es la parte que más me sorprendió. Cuando las plaquetas se activan más de la cuenta, se apelotonan y forman trombos. Si uno de esos trombos tapa una arteria, acabas con un infarto o un ictus. Y esta parte del estudio no se hizo con ratas, sino con sangre humana, lo que la acerca bastante más a nosotros.

Probaron el CBG solo, el CBD solo y los dos juntos frente a estímulos que activan la coagulación. Por separado, ambos frenaron la agregación de las plaquetas. Juntos funcionaron mejor que la suma de los dos, es decir, se potencian entre sí. En unas condiciones que imitaban el flujo de sangre en una arteria, el CBG además redujo la adhesión de las plaquetas y su tendencia a coagular.

Y aquí viene el dato que seguro que va a circular por redes: en algunas concentraciones, la mezcla de CBG y CBD frenó a las plaquetas igual o más que la aspirina, el fármaco de referencia para prevenir problemas cardiovasculares.

Lo de la aspirina hay que leerlo con calma. Es un tubo de ensayo, no un paciente, y nadie ha comparado las dos cosas en personas. Aun así, en veinte años escribiendo sobre cannabis he visto muchos titulares inflados y este, por lo menos, sale de un experimento real con sangre humana. Para los que llevamos tiempo defendiendo el efecto séquito, la idea de que los cannabinoides funcionan mejor juntos que por separado, es un resultado muy interesante.

Efecto del CBG y el CBD sobre las plaquetas en el estudio de CBG e hipertensión”

Clave 5: no es el primer estudio que apunta en esta dirección

Un solo estudio sobre CBG e hipertensión no hace verano, y eso lo sabe cualquiera que lleve tiempo en esto. Por eso me parece importante que el trabajo polaco no esté solo.

En 2022, un equipo de la Universidad Estatal de Pensilvania publicó en Frontiers in Physiology un estudio titulado, literalmente, “La administración aguda de cannabigerol baja la presión arterial en ratones”. Otro modelo animal, otro laboratorio, otro país, y la misma dirección. Cuando grupos distintos llegan a resultados parecidos por caminos diferentes, la hipótesis gana peso.

Eso no la convierte en una certeza, ojo. Seguimos hablando de animales. Pero ya no es una casualidad aislada, y eso cambia el tono de la conversación.

CBG e hipertensión en personas: lo que todavía no sabemos

Como siempre os digo, con la ciencia hay que ir con cuidado, y más cuando hablamos de corazón y de tensión. Así que vamos con los límites, que son muchos.

Las mediciones de presión se hicieron con ratas anestesiadas y con el CBG puesto en vena. La parte de las plaquetas, en tubos de ensayo. Nada de eso se parece a ponerte unas gotas de aceite de CBG debajo de la lengua. Cuando lo tomas así, o por vía oral, o inhalado, cambia todo: cuánto se absorbe, cuánto tarda en hacer efecto, cuánto dura en el cuerpo y qué dosis llega de verdad a donde tiene que llegar. Una dosis de 10 mg/kg en vena en una rata no se traduce en ninguna cantidad concreta de aceite para una persona.

Tampoco sabemos nada todavía sobre su uso a largo plazo, sobre si el cuerpo se acostumbra y el efecto se pierde, o sobre posibles efectos secundarios cuando se toma a diario durante meses. Para responder a todo eso hacen falta ensayos clínicos en personas, y por ahora no los hay.

Si ya tomas CBG o CBD y tienes la tensión alta

Esto es lo más importante de todo lo que te cuento sobre CBG e hipertensión, así que te lo digo sin rodeos: el CBG no sustituye tu tratamiento para la tensión. Si tomas medicación, no la dejes ni la cambies por tu cuenta.

Hay dos situaciones que me preocupan especialmente. Si ya tomas pastillas para la tensión, sumarle algo que también la baja puede dejarte más bajo de la cuenta, con mareos o algo peor. Y si tomas anticoagulantes o antiagregantes, un compuesto que frena las plaquetas podría aumentar el riesgo de sangrado. Además, se sabe que el CBD interfiere con las enzimas del hígado que procesan muchos medicamentos, y hay casos descritos de interacción con anticoagulantes como la warfarina. Con el CBG todavía no hay datos suficientes, así que la prudencia es la misma o mayor.

Si aun así te lo estás planteando, háblalo con tu médico antes, llévale el producto y, si puede ser, el análisis de laboratorio. Que sea un aceite con certificado de un laboratorio independiente que diga cuánto CBG, CBD y THC lleva de verdad. En este mercado, por desgracia, sigue habiendo etiquetas que no coinciden con lo que hay dentro.

Y una última cosa sobre la situación legal. En España, a día de hoy, la mayoría de aceites de CBD y CBG se venden como cosmético o producto de uso externo, porque la Unión Europea no los ha autorizado como alimento. Eso significa que nadie te va a vender legalmente un aceite de CBG “para la tensión”, y si alguien lo hace, desconfía.

Lo que sí puedes hacer desde hoy, con o sin cannabinoides, es lo de siempre: menos sal, más movimiento, controlar el peso, dormir bien y tomarte la tensión de vez en cuando. No es tan llamativo como un titular, pero es lo que funciona.

Las dudas sobre CBG e hipertensión que más me estáis preguntando

¿Entonces el CBG baja la tensión? En ratas hipertensas, sí, y de forma notable. En personas todavía no hay ensayos clínicos que lo confirmen.

¿Puedo tomar CBG si tengo hipertensión? Solo con el visto bueno de tu médico, sobre todo si ya tomas medicación. No conocemos bien sus interacciones y su efecto sobre las plaquetas obliga a tener cuidado.

¿El CBG es mejor que la aspirina? No se puede decir. La combinación de CBG y CBD frenó a las plaquetas igual o más que la aspirina en algunas concentraciones, pero solo en el laboratorio.

¿Qué diferencia hay entre el CBG y el CBD? Los dos son cannabinoides que no colocan. El CBG es el precursor del que la planta saca el CBD y el THC, actúa sobre receptores distintos y, según este estudio, junto al CBD tiene un efecto sobre las plaquetas mayor que por separado.

¿El CBG coloca? No. Igual que el CBD, no tiene efecto psicoactivo.

Mi conclusión

Hace años que sigo la investigación sobre cannabinoides y he visto pasar muchas promesas que luego se quedaron en nada. Este estudio sobre CBG e hipertensión no es una de esas, por lo menos de momento. Baja la tensión en animales hipertensos, relaja las arterias, encaja con lo que ya sabíamos de sus receptores y, junto al CBD, frena a las plaquetas en sangre humana. Y no está solo: otro laboratorio había llegado a algo parecido en 2022.

Falta lo más importante, que es comprobarlo en personas. Cuando salgan los primeros ensayos clínicos, aquí estaré para contároslo. Hasta entonces, el cannabigerol se queda en mi lista de cannabinoides a los que no pienso quitar el ojo de encima.

Estudio original: Molecules, 2026, 31(19), 3555. Este artículo es divulgativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.

Sobre el autor
Mario Blunt escribe sobre cannabis desde 2001. Empezó en papel, en la revista Yerba, y siguió en medios digitales como La Marihuana (lamarihuana.com); ambas cabeceras ya han cerrado. Antes de escribir ya era usuario y defensor del cannabis, y esa experiencia se nota en sus textos sobre regulación, cultivo y cultura cannábica. En Diario420 firma con seudónimo.
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