El cannabidiol (CBD) ayuda a los deportistas a recuperarse después del esfuerzo, pero no les hace rendir más. Es la conclusión de una revisión publicada en septiembre de 2026 en International Medical Journal, que analiza la evidencia sobre CBD y deporte aparecida entre 2021 y 2026.
El CBD se ha hecho un hueco en las mochilas de gimnasio y en las consultas de fisioterapia por sus supuestas propiedades antiinflamatorias, analgésicas y ansiolíticas. Para comprobar qué hay de cierto, los autores reunieron ensayos clínicos, estudios piloto, revisiones sistemáticas y análisis de mecanismos recogidos en PubMed y Scopus, con el fin de obtener una imagen clara del papel del CBD en el deporte. El resultado es menos rotundo de lo que sugiere su popularidad.
Menos daño muscular tras el entrenamiento
Varios de los estudios revisados muestran que el CBD tomado por vía oral o sublingual reduce dos marcadores de daño muscular que suben tras los entrenamientos intensos de fuerza o resistencia, la creatina quinasa (CK) y la mioglobina. En algunos ensayos, quienes tomaron CBD tuvieron menos dolor muscular de aparición tardía (DOMS) entre las 48 y 72 horas posteriores al ejercicio, recuperaron antes la fuerza máxima en ejercicios como la sentadilla y vieron bajar más rápido la CK y la mioglobina a las 72 horas.
Uno de esos trabajos dio 60 mg de CBD después de una sesión de resistencia muy exigente y observó una recuperación de la fuerza más rápida y un descenso significativo de los marcadores de daño.
Los resultados, con todo, varían mucho según la dosis, la forma de administración, el tipo de ejercicio y el momento en que se toma. Las dosis altas no siempre redujeron la inflamación ni el daño, y algunos ensayos no encontraron diferencias con el placebo en dolor o fuerza. Más cantidad no equivale a más efecto.
Las cremas y ungüentos salen peor parados. Pese a su popularidad entre deportistas, los estudios con productos tópicos, algunos de hasta 1000 mg de CBD, no hallaron mejoras significativas en el dolor, el umbral de dolor ni la recuperación de la fuerza frente al placebo. Las formulaciones orales y sublinguales, con mayor biodisponibilidad, son las que ofrecen mejores resultados.
Ningún efecto sobre el rendimiento
La revisión no encontró beneficios en velocidad, potencia en ciclismo, eficiencia de carrera, tiempo hasta el agotamiento ni VO₂ máx. Algunos estudios sí registraron cambios fisiológicos, como una bajada de la presión arterial sistólica o un mayor consumo de oxígeno, pero no se tradujeron en mejores marcas.
En los estudios controlados, el CBD tampoco redujo de forma significativa la ansiedad previa al ejercicio ni la percepción del esfuerzo. Donde los autores ven un posible beneficio indirecto es en el sueño: algunas investigaciones apuntan a que podría mejorar su arquitectura, favorecer un descanso más reparador y hacer que el deportista llegue en mejores condiciones al entrenamiento del día siguiente.
Precauciones para los atletas
Los investigadores advierten de que muchos estudios son pequeños y de que el metabolismo del CBD varía mucho de una persona a otra. Aunque la Agencia Mundial Antidopaje permite el CBD, los productos comerciales pueden contener trazas de THC u otros cannabinoides prohibidos, y esa contaminación cruzada supone un riesgo real de dar positivo en un control.