Tres cannabinoides, el CBD, el CBG y el CBN, redujeron la viabilidad de células humanas de colangiocarcinoma, un cáncer de las vías biliares, en un reciente estudio publicado en la revista Molecules. El trabajo lo firman investigadores de las universidades Srinakharinwirot y Kasetsart, en Tailandia, y se hizo exclusivamente con células en el laboratorio.
El colangiocarcinoma es poco frecuente pero muy agresivo, con una supervivencia baja y pocas opciones de tratamiento. Por eso cualquier pista sobre nuevas estrategias interesa a los oncólogos, y estos cannabinoides con potencial anticancerígeno se suman a la lista de candidatos que se investigan.
Qué les pasó a las células
Los investigadores expusieron dos líneas celulares de colangiocarcinoma humano a distintas concentraciones de los tres compuestos y midieron la viabilidad, la proliferación y la apoptosis (muerte celular programada). Los tres redujeron la viabilidad de las células cancerosas de forma dependiente de la dosis y del tiempo: a mayor concentración y más horas de tratamiento, más efecto.
Tras seis horas de exposición se alteró el potencial de membrana mitocondrial, un indicador de daño celular y de activación de la apoptosis. El CBD lo redujo 2,5 veces, el CBN 1,7 veces y el CBG 4,9 veces, el efecto más potente. Los autores interpretan que los cannabinoides podrían inducir la muerte selectiva de las células tumorales. También bajó de forma significativa la proteína Ki67, un marcador de proliferación en los cánceres humanos, lo que indica que el crecimiento y la división de las células malignas se frenaron.
Frente al cisplatino y el gefitinib
El equipo comparó los cannabinoides con dos fármacos de referencia: el cisplatino, un quimioterápico clásico, y el gefitinib, dirigido contra receptores de crecimiento celular. Según el estudio, los cannabinoides tuvieron valores de concentración inhibitoria media (CIM) inferiores a los del cisplatino, es decir, actuaron a dosis más bajas, y una actividad comparable a la del gefitinib. El CBN produjo respuestas muy parecidas a las de ambos fármacos, mientras que el CBD y el CBG mostraron patrones casi idénticos entre sí.
El análisis proteómico identificó 2781 proteínas, más de 2700, afectadas por los cannabinoides y los fármacos de referencia. Entre las que redujeron su actividad había reguladores de la progresión del cáncer como LARP1, asociada a la proliferación tumoral; TFEB, vinculada al metabolismo celular, y el receptor de células B, implicado en la señalización y el crecimiento de los tumores. Para los autores, esto sugiere que los cannabinoides interfieren en varias rutas moleculares a la vez.
Solo en células, sin animales ni pacientes
Los investigadores subrayan que todo se hizo in vitro, sin pruebas en animales ni en personas, de modo que no puede afirmarse que los efectos se reproduzcan en un organismo vivo. Harán falta ensayos preclínicos y clínicos para conocer la seguridad y la toxicidad de estos compuestos, las dosis eficaces, sus posibles interacciones con los tratamientos convencionales y su efecto en otros tipos de cáncer.
El trabajo se suma a otras investigaciones sobre cannabinoides no psicoactivos como el CBD y el CBG, junto al CBN, en oncología. Su capacidad para inducir apoptosis, frenar la proliferación y modular proteínas implicadas en el cáncer los convierte en candidatos a terapias complementarias, pero el siguiente paso en el colangiocarcinoma son los modelos animales.