Investigadores de la Universidad de Chile han publicado en Frontiers in Veterinary Science una revisión sistemática sobre el cannabidiol (CBD), el compuesto no psicoactivo del cannabis, y su posible papel contra el cáncer en humanos y en perros. El trabajo reúne estudios preclínicos que apuntan al CBD como agente anticancerígeno, aunque con una base todavía limitada.
Qué dicen los estudios de laboratorio
Los trabajos revisados coinciden en tres efectos sobre las células tumorales. El CBD frena su proliferación, es decir, su capacidad de multiplicarse; reduce su migración hacia otros tejidos, y favorece la apoptosis, la muerte programada de las células malignas.
Estos efectos se han visto en modelos celulares de linfoma, cáncer de mama, glioma, cáncer de próstata, osteosarcoma y carcinoma urotelial. Casi todos los estudios son preclínicos, pero el patrón se repite: el CBD actúa sobre vías intracelulares que pueden frenar el avance del tumor.
Un campo todavía joven en perros
La investigación en oncología canina es más reciente y escasa. Desde 2015 se han hecho estudios sobre cáncer en perros, pero hasta ahora no existía una revisión exhaustiva. Los datos indican que el CBD es seguro y bien tolerado por estos animales, y algunos trabajos lo han combinado con otros fármacos, con efectos sinérgicos en ciertos casos y antagónicos en otros.
Los autores piden estandarizar dosis y formulaciones, hacer ensayos clínicos controlados y entender mejor los mecanismos moleculares. A su juicio, el potencial existe, pero falta investigación sólida para llevarlo a la práctica veterinaria.
En humanos, la revisión se suma a otros estudios que ven el CBD como complemento terapéutico. Puede potenciar algunos fármacos de quimioterapia, tiene propiedades antiinflamatorias que podrían beneficiar a los pacientes oncológicos y ha reducido la metástasis en tumores agresivos como el glioblastoma. También se investiga en cáncer de mama, pulmón, ovario, próstata y colorrectal. Un artículo de 2025 en Pharmacology & Therapeutics ya señalaba que la marihuana medicinal podría mejorar la respuesta a los tratamientos convencionales.
Contexto político y otros usos veterinarios
La revisión llega en un momento de mayor aceptación del cannabis medicinal. La candidata de Donald Trump para dirigir la política antidrogas llegó a calificar la marihuana medicinal de opción «fantástica» para pacientes graves, y estudios recientes muestran que los pacientes con cáncer que consumen cannabis refieren mejoras importantes en el dolor, las náuseas y la ansiedad.
En veterinaria, la investigación va más allá del cáncer. Un estudio de 2024 sugiere que las microdosis de LSD podrían reducir la ansiedad por separación en perros, y otro del mismo año indica que el cannabis puede ser una alternativa para tratar enfermedades de la piel cuando los esteroides causan efectos adversos. El Consejo Nacional de Suplementos para Animales, por su parte, sostiene que el CBD es seguro en uso prolongado.
Pese a los indicios en humanos y en perros, los autores recuerdan las limitaciones: la mayoría de los estudios son preclínicos, no hay protocolos ni concentraciones estandarizados y hacen falta ensayos clínicos rigurosos que confirmen la eficacia y la seguridad del tratamiento.