La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA), el antiguo Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA), ha puesto en marcha Cannapol, un conjunto de herramientas pensado para ayudar a los gobiernos nacionales a diseñar, aplicar y evaluar políticas sobre el uso recreativo del cannabis basadas en la evidencia científica.
Con Cannapol, la UE responde al cambio de la percepción pública y política sobre el cannabis. Alemania, Países Bajos, Malta, República Checa, Luxemburgo y Suiza (que no pertenece a la UE) están desarrollando sus propios modelos de legalización para adultos, en línea con organismos internacionales como las Naciones Unidas, que reconocen el fracaso del enfoque punitivo y defienden sustituirlo por estrategias de reducción de daños.
Qué incluye la iniciativa
Cannapol reúne un registro en línea de experiencias reales de aplicación de políticas, una base de datos de indicadores del cannabis para medir el impacto de las reformas, herramientas prácticas para los legisladores que se enfrentan a problemas regulatorios y cursos (masterclass) para profesionales que desarrollan y evalúan políticas públicas.
Según la EUDA, la iniciativa nace del cambio en la opinión pública y de la necesidad de priorizar la reducción de daños, la salud pública y la seguridad ciudadana frente a la criminalización. Entre los asuntos concretos que abordará figuran los lugares de cultivo autorizados, el acceso de las empresas del sector a servicios bancarios, los volúmenes de producción permitidos y las normas de consumo en espacios públicos y privados.
Durante su primer año, el proyecto recogerá datos en 10 a 12 países y contactará con unas 50 personas u organizaciones para conocer cómo funcionan en la práctica las políticas existentes o en preparación. Entre sus socios están RAND Europe y el Instituto Trimbos, especializado en salud mental y adicciones.
Michael Greif, director de la Asociación Alemana de Empresas de Cannabis (BvCW), ve el proyecto como un paso en la buena dirección, aunque advierte de que el mandato limitado de la EUDA puede convertirlo en un ejercicio burocrático si no implica de verdad a la industria y a la sociedad civil. Stephen Murphy, consejero delegado de Prohibition Partners, cree que la participación del sector no ha quedado clara y que Cannapol debe reflejar la realidad del mercado y no quedarse en consultas simbólicas.
El apoyo ciudadano es amplio pero no crece. Un estudio reciente de la EUDA señala que 19 de los 27 Estados miembros respaldan la regulación del cannabis recreativo. En el conjunto del continente, el 53 % de los ciudadanos está a favor de algún tipo de regulación, aunque la cifra ha bajado un 9 % en los últimos tres años.
El proyecto se centrará en Europa, pero también analizará los modelos de América del Norte. La EUDA considera que algunos de los criterios usados en Estados Unidos para medir el impacto del cannabis recreativo están mal elegidos, por lo que dará prioridad a las experiencias europeas. Por su parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ha publicado un informe que señala los fallos del modelo punitivo y recuerda que más de 500 millones de personas viven ya en territorios donde el cannabis es legal.
Cannapol no pretende imponer un modelo único. Quiere ofrecer una hoja de ruta flexible a los países que deseen avanzar hacia la legalización y un marco de referencia a los que aún no están preparados para reformar, pero quieren anticiparse.
Cómo regula el cannabis cada país
España, clubes sociales sin regulación
En España el uso recreativo no es legal, pero existe una amplia red de clubes sociales de cannabis que funcionan en un limbo jurídico. Son asociaciones sin ánimo de lucro que permiten el cultivo colectivo y el consumo privado entre socios adultos. Hay más de 500 en todo el país, con cerca de medio millón de usuarios, y muchas se enfrentan a multas, detenciones y procesos judiciales, sobre todo en aplicación de la Ley Mordaza. Aun así, el modelo español ha servido de referencia a Alemania, que lo ha adaptado con más formalidad.
Alemania, legalización parcial
Alemania empezó a legalizar el cannabis recreativo en abril de 2024 con un enfoque prudente. Se pueden llevar hasta 25 gramos en la calle, guardar 50 gramos en casa y cultivar hasta tres plantas para uso personal. Desde julio de 2024 se permiten clubes sociales sin ánimo de lucro de hasta 500 socios, que pueden cultivar y repartir cannabis entre sus miembros con límites mensuales y controles de calidad. La venta al por menor todavía no está permitida y se prevé para fases posteriores, mediante proyectos piloto.
Países Bajos, la puerta trasera
Los coffeeshops neerlandeses han convivido durante décadas con el llamado «problema de la puerta trasera»: la venta y el consumo se toleran, pero el cultivo y el suministro eran ilegales. En 2023 arrancó un programa piloto para conectar los coffeeshops con cultivadores autorizados y, en 2025, unos 80 establecimientos de 10 ciudades formarán parte de esa cadena legal, con el objetivo de garantizar la calidad y la trazabilidad del producto.
Malta, la primera en legalizar
Malta fue en 2021 el primer país de la UE en legalizar por completo el cannabis recreativo. Los adultos pueden llevar hasta 7 gramos y cultivar hasta 4 plantas en casa, y existen asociaciones para el cultivo colectivo y la distribución sin fines comerciales. El consumo en público sigue restringido.
Suiza, República Checa y Luxemburgo
Suiza, fuera de la UE, ha apostado por la colaboración entre reguladores, empresas y sociedad civil. Ha lanzado proyectos piloto en ciudades como Zúrich y Basilea, donde los participantes compran cannabis en farmacias o puntos autorizados, bajo un seguimiento científico de la salud pública y los hábitos de consumo.
La República Checa ya permite poseer pequeñas cantidades y cultivar en casa, y su gobierno ha anunciado planes para legalizar el cannabis recreativo con un sistema regulado y sujeto a impuestos, inspirado en modelos como el alemán. Luxemburgo legalizó en 2023 el cultivo y el consumo domésticos: los adultos pueden tener hasta cuatro plantas, la posesión en público está despenalizada y no se permite la venta ni la distribución comercial.
Cada país avanza a su ritmo, condicionado por su cultura, su política y su experiencia previa. Malta y Alemania se mueven hacia marcos regulados, mientras España sigue en una zona gris. Cannapol aspira a acercar esos enfoques con herramientas comunes basadas en la evidencia.